En política la forma es fondo, las puertas a veces no solo se abren sino también se cierran para enviar mensajes claros. El anuncio de Marco Antonio Rico dirigente del partido en el poder acá en Hidalgo, de impedir que familiares directos de los que hoy ocupan cargos públicos sean postulados para el 2027, es sin duda un golpe fuerte no solo para lo local, también es un mensaje nacional.
Celebro yo esto lector mío porque esta decisión llega en el momento indicado, ya que nuestro estado se prepara para renovar presidencias municipales, diputaciones locales y federales, y aunque la reelección parece que si irá implica que un alcalde o legislador podrá intentar repetir si pasa los filtros, pero no podrá hacer que su apellido siga en el erario cual sucesión familiar.
Así que el mensaje de Don Rico busca contener una práctica que en los municipios de estas tierras suele maquillarse con discursos de continuidad, pero que muchas veces sólo es perpetuar el control territorial a través de esposas, hijos, hermanos o parientes cercanos; la mesa está puesta, Morena puede ganar aplausos al detener el nepotismo, pero puede perder credibilidad si deja abierta la ventana del influyentismo, le hablo de los “compadres”, operadores, socios políticos o perfiles ciudadanos armados desde el interior del ayuntamiento, y es que nuestra política tiene una imaginación enorme para esquivar candados y el cacicazgo puede seguir perpetuándose con un nuevo disfraz. Para la Sheinbaum, Hidalgo será su laboratorio político, si se logra ordenar la casa para el 2027 se podrá presumir una buena disciplina interna, si falla y no sale como ellos quieren, estará en riesgo la famosa austeridad republicana.
Repito, lo anunciado es por donde le vea muy acertado, ya que reconoce una verdad incómoda: el poder desgasta, y si es heredado además se pudre rápido, y es que si los que nos gobiernan prometieron cuando llegaron que los cargos serían encargos del pueblo, no títulos nobiliarios de política, tendrá que demostrarlo en donde se ha empantanado: en la elección de sus candidaturas. Cerrar la puerta a la herencia política es el primer gesto, ahora habrá que cuidar que no se quieran meter por el patio trasero.