Política

Antidiplomacia mañanera

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M+.- Queda claro que la conferencia mañanera de la Presidenta Sheinbaum no es el mejor lugar para discutir, analizar, mucho menos para resolver, el creciente problema diplomático del gobierno con Washington.

Si algo tiene la presión diplomática de Washington, más allá de los excesos verbales del presidente Trump, es orden, concreción y sustancia.

A diferencia de las declaraciones de Trump sobre México, la presión de su gobierno ha sido gradual y ascendente, en un arco que va de quitar visas a políticos de la 4T a pedir la extradición de los Diez de Sinaloa, para juzgarlos allá.

Un arco ascendente similar, paralelo, es el de la forma como la guerra contra el fentanilo y sus traficantes mexicanos evolucionó hasta tipificar a esos traficantes como terroristas, es decir, como amenazas no sólo a la salud de los estadunidenses, sino a la seguridad misma de Estados Unidos.

El trayecto ascendente de la presión diplomática termina una época e inaugura otra: queda atrás la exigencia de que México entregue a capos y empieza en adelante la exigencia de que México entregue narcopolíticos, gente del gobierno que se alió con el crimen para tomar el poder en elecciones intervenidas por la delincuencia y compartir luego el poder.

El cambio es cualitativo y la presión, también, con criterios que no habíamos visto y una instancia de negociación, nueva también, el Bilateral Implementation Group, dedicado a medir lo que México cumple y lo que no.

México no tiene una respuesta profesional, diplomática, a esta nueva fase de presión americana. Tiene solo la respuesta improvisada cada día en su mañanera por la presidenta Sheinbaum, para responder a los nuevos pasos de la escalada.

La línea de defensa de la Presidenta es que hay un problema de soberanía en el hecho de que Estados Unidos pida la extradición de narcopolíticos, argumento que da muy fácilmente la vuelta y parece, más bien, la decisión presidencial de usar la soberanía para defender políticos impresentables.

Al revés de la presión americana, las mañaneras de la Presidenta no son ni ordenadas, ni sustantivas, diplomáticamente hablando, frente a la estrategia de Washington.

Son en realidad lecciones de antidiplomacia.


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Héctor Aguilar Camín
  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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