Política

¿Y la renuncia del fiscal de Nuevo León?

  • Mirada Latinoamericana
  • ¿Y la renuncia del fiscal de Nuevo León?
  • Daniela Pacheco

Sin preguntas de los medios de comunicación, sin pronunciar la palabra feminicidio, y más preocupado de cuidar la palabra precisa y lo que queda de su reputación, que de las múltiples inconsistencias y el paupérrimo trabajo de la Fiscalía de Nuevo León, vimos a su titular, Gustavo Adolfo Guerrero, entregar el último informe sobre el caso de Debanhi Escobar que ratificó lo que su familia y la opinión publicada vienen defendiendo desde hace meses: que fue asesinada.

Según el tercer dictamen forense, Debanhi fue asesinada por "asfixia por sofocación", al menos de tres días a cinco días antes de que hallaran su cadáver, es decir, ocho días después de reportada su desaparición. ¡Una semana después! de lo que parecía ser una “exhaustiva” búsqueda televisada, en un motel registrado al menos en cuatro ocasiones antes de encontrar su cuerpo.

Por primera vez, veíamos casi en directo y sin saberlo, lo que después se convertiría en la ya tradicional cadena de negligencias de un sistema de justicia que está contra las mujeres y hecho para garantizar la impunidad. Lo mediático y la espectacularidad del caso, el costo político del mismo y un incansable padre parecían suficientes para garantizar, al menos, algún grado de justicia. Sin embargo, la historia de miles de mujeres asesinadas y sus familias se repitió, con la particularidad de que ahora fue televisada.

El 22 de abril, el fiscal Guerrero informó que Debanhi había muerto por una contusión profunda en el cráneo, sin especificar la causa. Días después, el mismo fiscal responsabilizaba a las mujeres por sus propias desapariciones: “es por falta de comunicación con la familia, rebeldía de las jóvenes (...) una decisión voluntaria”. Un segundo dictamen, solicitado por la familia, hablaba de múltiples golpes en la cabeza con un “agente contundente” y de “violencia sexual”, descartando un posible accidente como lo habían asegurado las autoridades de ese estado en primera instancia.

La Fiscalía tampoco obtuvo los videos necesarios, sino hasta días después del hallazgo del cuerpo, pues los responsables del motel aseguraron que las cámaras no guardaban las grabaciones, hecho que resultó falso, perdiendo días muy valiosos de investigación, en los que al parecer Debanhi seguía viva.

Eso sí, sin tiempo para resultados, pero sí para grabar videos que cuidaran su buen nombre, el fiscal le respondió a las críticas sobre su actuación en el caso por parte del gobernador Samuel García —que mientras asesinaban mujeres en Nuevo León presumía de sus vacaciones de Semana Santa—, en el que le contestaba que su fiscalía “hace lo que le corresponde” y que “no politiza la justicia”.

¿Y las obstrucciones a la justicia? ¿Y las múltiples inconsistencias? ¿Debanhi seguía con vida al interior del motel o dónde estuvo los días siguientes a su desaparición? ¿Qué pasó en los innumerables cateos que todas y todos vimos? ¿A quién o quiénes han estado encubriendo y protegiendo todo este tiempo?

Sin duda alguna, además de darle paso a una investigación seria y con perspectiva de género, se debe poner sobre el tablero la permanencia del fiscal Gustavo Adolfo Guerrero. La impartición de justicia en ese estado, especialmente para las mujeres, no puede estar en manos de quienes actúan al servicio de la reputación de algunos y de intereses privados, y no del Estado de derecho. Las renuncias alrededor de la figura del fiscal como contentillo a los reclamos sociales, no bastan.

Daniela Pacheco

@DanielaPachecoM

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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