Estamos escuchando que la aprobación presidencial cayó. Sin embargo, una caída en dicho indicador difícilmente nos dice algo por sí mismo. Para comprender mejor sus implicaciones merece la pena detenernos a revisar el contexto político, económico y social. El mes pasado, Buendía y Laredo publicó una encuesta en la que la aprobación al trabajo del presidente Enrique Peña Nieto se situaba en 46%. Dicho porcentaje es diez puntos menor al registrado por la misma casa encuestadora en febrero de 2013, y desde entonces la tendencia ha sido a la baja. Por su parte, Consulta Mitofsky ubicó la aprobación en 52.5% en febrero de 2013 y para agosto de este año el indicador se encuentra en 46.9%, mientras que BGC la ubica en 39% y también a la baja desde junio de 2013. ¿Qué significan estos niveles de aprobación? ¿Cómo se diferencia la aprobación al presidente Peña frente a la de Vicente Fox o Felipe Calderón? Peña Nieto ha logrado la implementación de las reformas estructurales donde destaca la Educativa que recuperó la rectoría la Secretaría de Educación Pública en manos del Secretario Chuayfett.La actual administración ha logrado el consenso de las fuerzas políticas. A diferencia del antiguo refrán tan popularizado por Vicente Fox, “el Presidente propone y el Congreso dispone” que echaba a bajo las iniciativas presidenciales en materia de reformas estructurales, hoy contamos con un presidente que ha logrado implementar importantes cambios en asuntos estratégicos para el desarrollo económico y social del país.A diferencia de las administraciones de Fox y Calderón que gobernaban para evitar el regreso del PRI a los pinos, la administración de Peña Nieto parece apostar a la permanencia del partido tricolor en la silla presidencial como resultado de los beneficios asociados a las recientes reformas. El presidente también decidió hacer uso de su “bono democrático” (la ilusión de los votantes por un nuevo gobierno) para asumir los costos de las reformas al inicio y no al final cuando su administración estuviese afectada por la mayor parte de los años que corresponden a su periodo. Sí, la aprobación al presidente está en su nivel más bajo, pero difícilmente el presidente encontrará asuntos más controversiales en el resto de su administración. Una vez que está abajo, sólo resta subir su aprobación.
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