“Traté de contar la historia sin creer en ella. Descubrí que lo que tenía que hacer era creer en ella y luego escribirla”. Gabriel García Márquez.
“Pero, a ver, Lic…”, dijo enfático un ejecutivo, “pienso no estamos planeando hacer inversiones en publicidad… no veo razón para definir esos lineamientos de comunicación de los que habla”.
Muchas organizaciones abordan la importancia de la comunicación desde el enfoque equivocado. En el contexto organizacional, implementar al interior estrategias de colaboración efectivas requiere de herramientas, competencias y canales adecuados para que la información fluya eficiente y eficazmente. Hacia el exterior, se ha vuelto indispensable recuperar la fidelidad del cliente, y eso no necesariamente implica realizar campañas pagadas.
“Discúlpeme, pero no nunca hablé de publicidad. Hablé de revalorizar la base de contactos que tiene la empresa, enfocando los esfuerzos de comunicación a crear empatía sobre los productos y/o servicios que se ofrecen”, afirmé.
Beneficios, nuevos usos, actualizaciones, combinaciones, ampliar conocimiento… son líneas para crear historias alrededor de lo que se vende. Requiere análisis crítico, un sentido de innovación y talento para ponerse en situación del usuario y testimoniar las ventajas diferenciales de la oferta.
En los meses recientes se ha destacado el storytelling como un recurso para mejorar el posicionamiento en la mente de diferentes públicos, desde despertar el interés en nuevos segmentos, hasta consolidar el sentido de pertenencia de los clientes actuales.
“El reto es repensar su marca, su historia, trayectoria y valores, y encontrar formas convenientes de impactar en la gente (adentro y afuera) y que se reconozca el prestigio de la empresa y sus intangibles.”
Comunicar es una vía para mejorar. Éxito.