Se dice, que debido a que el Rey Arturo hubo perdido su primera espada y poniéndose muy triste por ello, Merlín le llevó a que la Dama del Lago le entregara Excalibur, un arma de enorme belleza y poderes magníficos.
La leyenda cuenta que gracias a ella, Arturo logró construir su reino. Seee… seguro conoces la leyenda. Además del consabido asunto mágico, lo que me agrada de la historia es cómo las cosas van sucediendo como consecuencia de la toma de decisiones adecuada, y con la participación de la gente correcta.
Me explico: Arturo tiene un problema y lo comenta con Merlín; Merlín le brinda una solución, misma que Arturo acepta y van con la Dama del Lago; la Dama considera digno a Arturo y le entrega Excalibur; Arturo la recibe y hace uso de ella hasta su muerte.
A veces, los que emprendemos tenemos el ego tan inflado que no somos capaces de reconocer que requerimos ayuda.
También, solemos ser testarudos y no aceptamos una buena recomendación, un apoyo o guía de alguien, considerando que “no lo sabe todo”.
Incluso, alguien nos ofrece alguno de sus recursos (dinero, tiempo, tecnología…) ¡y tampoco lo aceptamos! “Es que luego va a pedirme algo”. Fregao…
Mi buen, cuántas veces te habrán querido entregar a Excalibur y no has sido digno de recibirla.
Si bien la actitud y el pensamiento positivo nos caracteriza, una gran dosis de humildad ante situaciones complicadas nos hará salir más pronto del problema y seguir adelante con menos dolor.
Antes de morir, Arturo da instrucciones para que sus caballeros devuelvan la espada al lago y nunca se vuelve a saber de ella.
Te recomiendo que estés muy atento a los Merlines que andan por ahí, seguro te podrán acercar a la gente correcta que te dará a Excalibur, esa, con las características que requieres.
Créeme, la magia ocurre, así lo creo.