• Regístrate
Estás leyendo: Realidad virtual, la otra batalla
Comparte esta noticia
Domingo , 24.03.2019 / 18:59 Hoy

Tiempos interesantes

Realidad virtual, la otra batalla

César Romero

Publicidad
Publicidad

Aunque de acuerdo con la consultora internacional Price Waterhouse Coopers, el uso de la VR aumentará 40 por ciento en un contexto en el que los únicos dos segmentos con crecimiento negativo siguen siendo los periódicos y las revistas, esta reflexión no es sobre el recurso tecnológico de más crecimiento actual en la industria mediática a escala mundial.

Si algo deja claro la era Trump, es que en la batalla por la conquista de la opinión pública los que menos importan son los hechos, los argumentos o ese espejismo que el periodismo conocía como “la verdad”. En los tiempos de “las benditas redes”, lo que domina son las emociones. No es casualidad que una herramienta favorita de algunos profesionales de la propaganda digital venga del negocio de la pornografía, pues las mismas deep-fakes que utilizan recursos de inteligencia artificial para manipular imágenes y videos, tienen un poder cuasi nuclear en la construcción o destrucción de una narrativa pública.

Por supuesto que la debilidad del periodismo de datos no es exclusiva de Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña o México. Como pasó en la vieja industria de la música del vinil y la payola ante el boom de las plataformas digitales, la televisión, el radio y, por supuesto, los medios de papel están dejando paso a nuevas plataformas nacidas en la última generación a partir de un difuso sueño de comunicación abierta y horizontal que, supuestamente, fortalecerían la democracia en el mundo.

Un botón de muestra, México: en un suspiro pasamos de la “prensa vendida” y el “Jacobo dice”, al reino de los bots, los linchamientos virtuales y la construcción de consensos públicos a partir de las fórmulas dignas de Herr Goebbels: los insultos, la retórica binaria y, por supuesto, la repetición. La información pasó de ser una pieza para construir conocimiento, a un producto que se usa para fabricar percepciones.

Cierto que “el periodismo goza de cabal salud” y tanto en algunos viejos medios (The New York Times, Washington Post) como en nuevas plataformas (Netflix, Vice y otras) es posible encontrar grandes historias de calidad internacional. Sin embargo, difícilmente se podría decir lo mismo en el caso de la mayor parte de las empresas de televisión abierta en el mundo o las propias cadenas de noticias que hoy funcionan como trincheras muy poco disimuladas de una brutal disputa por una narrativa dominante entre las élites del poder.

Hoy que los vientos de la polarización recorren el planeta, Facebook compra a sus competidores, Google hace un lado su mantra de don´t do evil, Apple sabotea sus propios productos y Amazon intenta controlar el comercio al menudeo en todos lados. Son esas grandes empresas que van por una cotización en los mercados financieros del millón de millones de dólares, cada una, son los nuevos monopolios que marcan el ritmo de toda la industria de la información y las comunicaciones.

Aunque tanto la masificación de la telefonía G5 como la continua expansión de quienes tienen acceso a internet (media humanidad) permiten asegurar la expansión de la realidad virtual –como la imaginó Ernest Cline en su Ready Player One–, la otra realidad virtual, esa en la que habitan quienes viven dentro de la narrativa de amor o de odio al Peje y su 4T, los que apoyan o rechazan el muro de Mr. Trump, los pro o los antibrexit, también crece a toda velocidad. Quizás, en este nuevo universo digital en que vivimos muy pronto cada quién habitará dentro de su propia realidad.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.