Política

Claudia, por todas las canicas

Si Morena ya tiene el control de la Cámara de Diputados, de Senadores, del Poder Judicial Federal, del gobierno de la Ciudad de México, la gran mayoría de las gubernaturas y, por supuesto, todo el Poder Ejecutivo federal ¿por qué Claudia Sheinbaum quiere, le urge una reforma electoral?

En medio de un mundo convulsionado la Presidenta impulsa de manera unilateral una inédita reforma electoral. Inédita porque esta es la primera en décadas cuya iniciativa proviene del poder, no de las fuerzas políticas minoritarias como es lo habitual en cualquier democracia.

Lo primero es reconocer abiertamente que la reforma busca entronizar a Morena en el poder político de México: reducir prerrogativas, eliminar o reducir legisladores plurinominales y desaparecer los organismos locales electorales va en contra del avance democrático, de la progresividad (positiva, aquí hay que remarcarlo) de las leyes.

Las razones del temor presidencial son varias. La primera, es el descenso en la aceptación presidencial en estudios de opinión serios que le dan niveles aprobatorios, pero en descenso.

La segunda es que Morena como partido no ha podido afiliar ni a la mitad de las personas que votaron por Sheinbaum en 2024; tuvieron 35 millones de votos y a un año de gobierno solo han afiliado a 11 millones a pesar de recurrir a prácticas corporativas en contubernio con líderes de centrales obreras y sindicales.

También quiere aprovechar el “timing”, el momento político: la más ruda y regresiva reforma electoral será olvidada por la mayoría de los mexicanos en un par de meses cuando tendrán su atención en los preparativos del Mundial de futbol. Así somos.

Pero la más importante es porque la Presidenta quiere tener el control total del próximo proceso electoral para ganar, para sí misma, a Morena y todos los espacios de poder. Ahora no le responden a ella los coordinadores Adán Augusto López y Ricardo Monreal ni Clara Brugada y muchos otros. Solo teniendo todos los hilos podrá contener, no someter, a Andrés Manuel López Obrador quien ya reapareció para mandar la señal de que está descansando, pero no retirado de la política nacional mucho menos de Morena. Recordemos, el poder no se comparte, se administra.


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Celso Mariño
  • Celso Mariño
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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