Edgar Morin tituló uno de sus últimos libros Encore un moment… Retomaba las palabras que la Condesa du Barry pronunció frente a la guillotina en 1793, ante su verdugo, en los tiempos del Terror: “Espere un momento…”. Morin publicó su libro en 2023, a los 102 años de edad. El gran intelectual francés decía así: “La problematización como actividad fundamental del intelectual, más que la crítica, que de hecho elige de manera arbitraria sus objetivos y no sabe criticarse a sí misma”. Tiene razón. Esa debería ser la misión del intelectual: no criticar, sino problematizar las cosas. Raras veces lo hace. Prefiere criticar, porque desea movilizar, y problematizar, por el contrario, propicia la desmovilización.
Quiero problematizar, no criticar, los resultados de la prueba PISA, dados a conocer este martes por la OCDE. PISA evalúa cada tres años las competencias de los estudiantes de 15 años de edad. La prueba de 2025 muestra que sólo 3 de cada 10 mexicanos de esa edad alcanzaron el nivel mínimo de competencia básica en matemáticas (en contraste con la media de los países de la OCDE, que fue de 6.5 de cada 10); con respecto a la capacidad de lectura, muestra que sólo 5 de cada 10 mexicanos alcanzaron el nivel básico (frente a 6.9 de cada 10, que fue el promedio de los países de la OCDE).
¿Cuáles son las causas del desastre? Aurelio Nuño las ha descrito con conocimiento, pasión y elocuencia. La disminución de las becas a los más pobres, que ha hecho caer la matrícula; la destrucción de las escuelas de tiempo completo, que atendían a cerca de cuatro millones de niños; la pauperización de planes, materiales y libros de estudio, que fueron sustituidos por otros plagados de errores; la restauración del antiguo régimen educativo, que devolvió a los líderes sindicales el control del ingreso y la promoción de los maestros.
Estas son las causas de la debacle de la educación en México. Pero no son las únicas. Hay un colapso de las competencias en lectura y matemáticas en los países de la OCDE. La curva del colapso es exactamente igual en todas partes: los países evaluados llegaron a su pico alrededor de 2012, para empezar a bajar desde entonces, sobre todo a partir de 2018 y, catastróficamente, tras la confinación de 2020-2021, que registró PISA 2022. ¿Qué provocó este descenso? El impacto persistente de la pandemia: los que participaron en la prueba PISA 2025 tenían alrededor de diez años cuando sufrieron el confinamiento, que también generó tasas de ausentismo que siguen siendo mucho más altas que antes del Covid. También la omnipresencia de las pantallas, que están alejando a los niños de los libros. “Es posible que la disminución de la alfabetización”, señala The Economist, “esté afectando negativamente las calificaciones en otras materias, ya que leer bien es fundamental para progresar también en materias como las matemáticas y las ciencias”. Además, añade, las escuelas se han vuelto complacientes: tienden más a decirles a los alumnos y a los padres que un trabajo mediocre está bien, a diferencia de lo que ocurre en Asia, donde los resultados son siempre mejores.
Ahora bien, dentro de esta curva, que es similar en su declive, unos mejoraron y otros empeoraron. México está hoy en el sótano. Fue rebasado, estos años, por países que estaban por debajo de nosotros, como Brasil y Colombia.