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Carta de viaje

Migración

Carlos Tello Díaz

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Kevin Sieff publicó el pasado 29 de abril un reportaje en el Washington Post con este título: “Por qué disminuye la migración de México y aumenta la migración de Guatemala y Honduras”. Es un intento de explicar el fenómeno que todos, por la prensa, empezamos a notar hace más o menos una década: miles de centroamericanos apiñonados en el norte de México, tratando de ingresar a Estados Unidos. “La migración de México ha caído un 90 por ciento en los últimos 20 años”, escribe Kevin Sieff. “Este año, por primera vez, Guatemala y Honduras están a punto de sobrepasar al país como la fuente principal de la migración ilegal a Estados Unidos (…) Los cambios dramáticos de los flujos en la migración de México son el producto de múltiples factores, entre ellos el crecimiento de la economía del país, el envejecimiento de su población, una mayor cantidad de visas para realizar trabajo temporal y un aumento de la seguridad en la frontera con Estados Unidos”.

El artículo de Sieff muestra una gráfica de las aprehensiones de la última década en la frontera del suroeste de Estados Unidos. Las detenciones de mexicanos bajaron más de dos terceras partes (de 495 mil 582 en 2009 a 152 mil 257 en 2018); en cambio, las detenciones de centroamericanos subieron casi cuatro veces (de 38 mil 650 en 2009 a 152 mil 257 en 2018). “Menos de 75 mil mexicanos han sido aprehendidos este año en la frontera de Estados Unidos”, dice.“En cambio, el número de aprehendidos de Guatemala, un país con menos de la séptima parte de la población de México, es más de 132 mil”.

Estamos muy lejos de 2000, el año pico de la migración ilegal a Estados Unidos, cuando más de un millón y medio de mexicanos fueron detenidos en la frontera. Eso ya no ocurre, sobre todo por dos razones: el crecimiento de la economía y el envejecimiento de la población en México. El crecimiento ha sido desigual, por lo que muchos mexicanos migran dentro de nuestro propio país (un 4 por ciento de la población está formada por migrantes internos). El envejecimiento, a su vez, comenzó en 1995, cuando terminó el baby boom de México. Los jóvenes son normalmente los que migran. Hoy, la población menor de 24 años forma 44 por ciento de la población en México, mientras ella constituye 55 por ciento de la de Guatemala y 53 de la de Honduras. “La violencia y la inestabilidad política siguen siendo factores importantes que influyen en la migración de Centroamérica; pero hoy, un número muy alto de migrantes de Guatemala y Honduras está básicamente huyendo de la pobreza”. Hay otras dos razones más que explican la disminución de la migración ilegal de México: el aumento de la seguridad en la frontera (más muros y más policías) y la mayor cantidad de visas para realizar trabajo temporal en Estados Unidos. “Este año, unos 300 mil mexicanos recibirán visas de trabajo temporal, conocidas como H-2A, una expansión masiva respecto a los años precedentes, que ha hecho también que disminuya el interés por la migración ilegal en México (…) Pero mientras los mexicanos tienen ahora los programas de visa de Estados Unidos, pocas de esas visas son otorgadas a los guatemaltecos o los hondureños, en parte porque esos países están localizados más lejos de la frontera y el transporte de sus trabajadores cuesta más caro”.

Es probable que Centroamérica (al crecer su economía, al envejecer su población) siga también este patrón. La pregunta es qué hacer mientras esto sucede. ¿Cuál es la posición moralmente correcta que México debe asumir frente a la migración del Sur?

Investigador de la UNAM (Cialc)
ctello@milenio.com

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