Política

Jueves de 'Corpus' de 1904

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“La Revolución Mexicana se produjo porque los políticos encumbrados del país no lograron ponerse de acuerdo, manifiestamente, en lo tocante a quién habría de gobernar cuando muriese el presidente Porfirio Díaz”. Con estas palabras empieza John Womack su gran biografía de Emiliano Zapata. La declaración es sorprendente. Womack pudo haber defendido, para explicar las causas que detonaron la revolución de 1910, la tesis del malestar social, la del campesino desposeído, a partir del ejemplo de Zapata. Pero defendió, desde el principio de su libro, la tesis de la ruptura de la élite política al final del Porfiriato.

El 6 de mayo de 1904 entró en vigor la reforma que creaba en México la Vicepresidencia de la República. “Artículo 78º”, decía la Constitución. “El presidente y el vicepresidente de la República entrarán a ejercer sus funciones el 1 de diciembre, y durarán en su encargo seis años”. Este artículo había sido ya reformado el 5 de mayo de 1878, el 21 de octubre de 1887 y el 20 de diciembre de 1890, lo cual habla con elocuencia de la insatisfacción que había respecto de las reglas de la sucesión.

A partir de ese momento, la atención del país estuvo concentrada en una pregunta: ¿quién iba a ocupar la Vicepresidencia? Porfirio Díaz solicitó la opinión de José Limantour. Su influencia era formidable. Las rentas del gobierno habían pasado en los últimos seis años de 64 261 076 pesos a 86 473 800 pesos. “El candidato de mi preferencia no podía ser dudoso para el general Díaz a quien hablé siempre con encomio de don Ramón Corral, desde que vino de Sonora al gobierno del Distrito y pasó después al Ministerio de Gobernación, puestos en los que dio numerosas pruebas de ser buen gobernante y administrador”, escribió Limantour. “Mas no quise contestar desde luego al presidente sin hablar antes con mis amigos y de sondear el parecer de otras personas serias y reflexivas pertenecientes no sólo a la política, sino también a la banca, al comercio, a la industria, y otros círculos sociales”. Pasaron unos días. El secretario volvió a ver al presidente. Propuso entonces la candidatura de Corral, aunque también habló con entusiasmo de alguien más, muy prominente: Olegario Molina, el gobernador de Yucatán.

Díaz acogió con beneplácito ambos nombres. Encargó a Limantour obtener el consentimiento de Corral para ocupar la Vicepresidencia. Así lo hizo su ministro el 2 de junio de 1904. “Reunió en su casa de Mixcoac a don Ramón Corral y a don Roberto Núñez, subsecretario de Hacienda, y ante ellos planteó la cuestión”, relató Ramón Prida, hombre cercano al secretario de Gobernación. “El señor Corral se negó a aceptar la candidatura. Entonces los señores Limantour y Núñez trataron de convencerlo. Le hicieron ver que, si se negaba a admitir la designación hecha por el presidente, éste se entregaría en brazos de los enemigos del señor Limantour”. La reunión ocurrió, dijo Prida, “a principios de junio de 1904, un jueves en la tarde, la octava del Corpus”.

Muchos de los miembros de la élite política de México (los seguidores del general Bernardo Reyes, los partidarios del gobernador Teodoro Dehesa) eran enemigos de los científicos, liderados por Limantour. No estaban dispuestos a aceptar la candidatura de Ramón Corral, impuesta al país aquella tarde del Jueves de Corpus.


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Carlos Tello Díaz
  • Carlos Tello Díaz
  • Narrador, ensayista y cronista. Estudió Filosofía y Letras en el Balliol College de la Universidad de Oxford, y Relaciones Internacionales en el Trinity College de la Universidad de Cambridge. Ha sido investigador y profesor en las universidades de Cambridge (1998), Harvard (2000) y La Sorbona. Obtuvo el Egerton Prize 1979 y la Medalla Alonso de León al Mérito Histórico. Premio Mazatlán de Literatura 2016 por Porfirio Díaz, su vida y su tiempo / Escribe todos los miércoles jueves su columna Carta de viaje
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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