Por séptimo año consecutivo Conapo, BBVA y Fundación BBVA presentaron su estudio de Remesas y Migración 2019.
Este año ampliaron con mucha seriedad su estudio a la migración y las remesas centroamericanas.
Como lo dice el estudio, con poco más de 48 millones de habitantes, Centroamérica es una importante región expulsora de personas, con 4.4 millones de emigrantes en 2017, los cuales representan más de 9 por ciento de su población. Los emigrantes centroamericanos residen, en su mayoría, en Estados Unidos. Además, en 2018 esta zona recibió más de 22 mil millones de dólares (mdd) por remesas. Estos recursos son muy importantes en El Salvador, donde equivalen a 21.4% de su PIB; Honduras, 20.0%; Guatemala, 12.0%; Nicaragua, 11.3%; y Belice, 5.0%.
Pongámoslo en perspectiva: en México, donde las remesas son importantísimas —por algo el Presidente les ofreció en su Informe unas palabras a quienes las mandan— podrían llegar a 35 mil 460 mdd y para 2020 podrían alcanzar 37 mil 200 mdd, pero en México solo representan 2.7 por ciento del PIB, aunque ha venido creciendo año con año. En El Salvador y Honduras son la quinta parte de su economía. Aunque en estados como Michoacán, Zacatecas, Guerrero y Oaxaca llegan a ser de 10% de la economía local.
Las políticas contra los migrantes han provocado, como es lógico, el aumento en el costo para migrar.
A un mexicano le cuesta 87 mil pesos en promedio pagar un pollero para cruzar a Estados Unidos, mientras que un centroamericano tiene que pagar hasta 11 mil 500 dólares a un pollero para atravesar México y cruzar a EU. El mayor costo, por cierto, es por cruzar territorio mexicano. Esa industria, cuyo uno de sus componentes es la corrupción, solo se ha encarecido, que no desaparecido.
Estos son los números duros de una tragedia humanitaria cotidiana en la que hoy México participa como socio de uno de los gobiernos de Estados Unidos recientes más duros —soy cortés—contra la migración de cualquier tipo.
Una mirada a esos números debería ser suficiente para entender que la actual estrategia no tiene destino, que el asunto terminará estallando por alguna parte.
Eso sí, no nos pusieron aranceles.
Buen fin.
@puigcarlos