Las elecciones de junio dieron al presidente Peña la mayoría necesaria para aprobar su presupuesto, pero hicieron poco para darle la legitimidad y fuerza que necesita para reinventar su mandato y que no vivamos tres años arrastrándonos entre crisis económicas, inevitables sucesos de violencia extrema y crisis de derechos humanos.
Será por eso que se escucha cada vez con más frecuencia a voces y voceros del gobierno —oficiales y extraoficiales— la intención de arremeter —con o sin razón— contra Felipe Calderón y los suyos. Costumbre muy priista que Peña Nieto ha evitado por una especie de pacto forjado en los últimos días de la campaña de 2012.
Si el pronóstico se cumpliera, llegaría en mal momento para el ex presidente.
Breve inventario: Germán Martínez, presidente del PAN durante un tramo del sexenio pasado, secretario de la Función Pública, se dedica a su despacho y no tiene actividades políticas públicas desde 2009, en que renunció al partido. En Reforma ha escrito contra medidas de Calderón y su equipo. Su distancia con el ex presidente es conocida. Ha estado más cerca de Madero.
César Nava, su ex secretario particular, se retiró de la vida pública envuelto en un escándalo de corrupción.
Javier Lozano apoya abiertamente el ala más priista del PAN —y aborrecida por Calderón—, que es la de Moreno Valle. Recibió la candidatura de Margarita con palabras poco amables y en el interior del blanquiazul cuentan que se queja del maltrato del ex presidente, al que defendió por años.
Hasta Roberto Gil, convertido en anayista, hizo causa común con Javier Lozano y se deslindó abiertamente de la candidatura de Margarita.
Patricia Flores, quien fue coordinadora de la oficina de la Presidencia, vive cómodamente en Dallas y se aparece en las sesiones de Consejo Nacional del PAN. Hace unos días declaró que si Margarita quería salir adelante tenía que “deslindarse” de su marido.
Max Cortázar, ex vocero de Calderón, se distanció de él hace meses y hoy trabaja para Moreno Valle. Alejandra Sota, lejos de actividades partidistas, hoy tiene una consultoría donde sus clientes son, principalmente, no panistas. Alejandro Poiré, su ex secretario de Gobernación, retirado de la vida política trabaja en el Tec de Monterrey.
Solo queda Ernesto Cordero… Y Calderón.
No creo que sea suficiente si en Los Pinos necesitan de una noticia que les permita tomar aire.
El calderonismo ha muerto.
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