Mañana arranca en la SCJN la discusión sobre el programa de Guarderías que el actual gobierno terminó para convertirlo en otro programa de asignación directa.
Esa será una discusión legal.
Pero tal vez tendría que incluir otra: la de los derechos de las mujeres. México se ha atrasado en el cambio social y económico del último siglo: la incorporación de las mujeres a la vida económica. La tasa de participación laboral de las mujeres es de las más bajas de América Latina y el Caribe, solo por encima de Honduras, Cuba y Puerto Rico. De las mujeres que trabajan, la brecha salarial es aún enorme, como lo demostraron los últimos datos del Inegi. Ese atraso, dicen los que saben, es parte de nuestro estancamiento económico de décadas.
La doctora Eva Arceo es la académica mexicana que más ha estudiado el tema. La cito de una publicación de 2016: “La política pública más obvia destinada a ayudar a las mujeres en el cuidado de sus hijos es la disponibilidad de guarderías públicas. Gabriela Calderón (2012) encontró que la apertura de estancias infantiles entre 2007 y 2010 ayudó a incrementar la participación laboral de las mujeres entre 5 y 17 puntos porcentuales, dependiendo del número de nuevos lugares disponibles por cada 100 niños elegibles.
Esto es, si hay pocos lugares disponibles en las estancias infantiles (de cero a 10 nuevos lugares por cada 100 niños elegibles), la participación laboral femenina aumentaría sólo de 38 a 43 por ciento; pero si hay muchos lugares disponibles (más de 40), las mujeres con niños elegibles aumentarían su participación laboral de 38 a 55%. Sin embargo, aún hay una gran demanda insatisfecha por este tipo de servicios. En 2015, entre las mujeres que estaban fuera de la fuerza laboral y que necesitan o desearían trabajar, todavía 50.7% no lo hace porque no tiene quien cuide a sus hijos. Los roles de género continúan desempeñando un papel muy importante en la vida económica de las mujeres”.
Que si la corrupción, que si eran del PAN que si… Lo único cierto es que dar el dinero no es suficiente. Las abuelas tampoco —también tienen derecho a hacer lo que se les pegue la gana—.
El derecho de las mujeres, la falta de una estructura estatal para que ejerza ese derecho, el impacto en su vida y en la economía; de eso también se tiene que hablar.
@puigcarlos