La fiscal general de la República, Ernestina Godoy, presentó un nuevo plan “estratégico” de procuración de justicia 2026-2029.
Como se ha documentado desde hace lustros, son las fiscalías el pilar del mundo de impunidad en el que vivimos. Hemos cambiado leyes, normas, hecho planes al por mayor, cambiado el sistema y nada funciona.
Toca ahora a la nueva procuradora puesta ahí por la presidenta Sheinbaum.
Plan, uno más, ya hay: “el nuevo modelo de investigación e inteligencia con el que opera la institución a su cargo está basado en el uso de la ciencia, la tecnología y el análisis estratégico, con el objetivo de integrar carpetas de investigación con solidez probatoria irrefutable; sustentadas en peritajes de alto rigor científico, que garanticen la cadena de custodia y un meticuloso análisis de contexto.
“De esta forma, la inteligencia y la investigación científica se erigen como ejes transversales para modernizar la procuración de justicia en México, transitando de un sistema puramente reactivo a uno proactivo y de anticipación. Este Nuevo modelo propicia la coordinación absoluta entre los diversos actores de las instituciones de seguridad pública, consolidando un frente común".
Sí. Mucho rollo. El problema de la fiscalía general, como el de las fiscalías estatales, difícilmente se soluciona con rollo y buenas intenciones. Porque es estructural. Y la ciencia y la tecnología prometidas cuestan dinero, mucho, cosa que este sexenio no tiene, como queda claro en todo. Fiscalías franciscanas —para citar a la Presidenta— no podrán cambiar décadas de operación ineficiente.
Hay que insistir, además, en que, si es que fuera posible cambiar una fiscalía —la general de la República—, la verdad es que el grueso de los crímenes en el país es atendido —es un decir— por las fiscalías locales, muchas de ellas en bastante peor estado que la que encabeza Ernestina Godoy.
La realidad nos da ejemplos todos los días de este desastre.
Como el que hemos visto en estos días con la fiscalía de la capital, que encabezó los últimos años la hoy fiscal federal, con el caso del asesinato de la joven Edith Guadalupe. Y así podemos contar tantos a lo largo y ancho de México.
Con las fiscalías como están, el Poder Judicial en el laberinto de la inútil reforma, la impunidad seguirá. Y no, el rollo, las buenas intenciones, no han sido ni serán suficientes.