En una semana cuatro municipios de Zacatecas se quedaron sin policías. El más reciente fue Cuauhtémoc, luego de que el jueves pasado asesinaran a 10 personas y las colgaran de un puente. Antes había sucedido en Loreto, Villa García y Villa Hidalgo.
La Guardia Nacional y el Ejército se movilizaron en la zona, pero no hay cómo hacer esa sustitución de manera tan rápida y con eficiencia. El horror público del puente hizo que gobernadores vecinos activaran filtros u operativos escudo para evitar, según ellos, que la violencia llegara a sus localidades.
El gobernador David Monreal dijo en esos días: “Yo sé que el Presidente le va a ayudar a Zacatecas, no solo en tema de seguridad, sino en otros. Estoy en espera del arribo del Presidente de la República para que venga a participar, apoyarnos, para poder atender la problemática social que estamos viviendo”. El gobernador reconoció que el tema de inseguridad está rebasado y por eso debe atenderse como emergencia social.
Sabemos cuál será la respuesta del Presidente a la ayuda pedida por Monreal. Será la misma que le dio a Alfonso Durazo hace unas semanas mandando a mil elementos de la Guardia Nacional a sustituir a mil policías estatales programados para ese gobierno. Será la misma que han hecho ya todos los nuevos gobernadores morenistas, nombrando a militares en los cargos de secretarios de Seguridad Pública, lo que hizo el mismo Monreal la semana pasada. Hasta la jefa de Gobierno de CdMx, que no necesita más policías de los muchos que tiene, lazó su solidaridad simbólica anunciando un cuartel de la Guardia en Azcapotzalco.
Y así seguirá. Los números de la Guardia Nacional sumados a los militares que aún no son GN desplegados por todo el país son los mayores en nuestra historia reciente. Al mismo tiempo que los estados y municipios tienen cada vez menos dinero para formar policías locales.
Cierto que faltan algunas decisiones de la Suprema Corte de Justicia, pero cuando lleguen esas revisiones habrá hechos consumados. Son hoy las fuerzas militares quienes se ocupan de la seguridad y lo serán aún más en las próximas semanas y meses.
Ningún partido político se opone, al menos no con seriedad. Y la mayoría se alegra en secreto, es lo que querían hace mucho. El futuro ya está aquí, más allá de que algunos no lo quieran ver.
Carlos Puig
@puigcarlos