Después de la abusiva injerencia de las autoridades electorales al imponer a Zapopan la condición de tener que postular a una mujer a la alcaldía y además que debe pertenecer a un grupo vulnerable, los partidos políticos están en pie de guerra para combatir en instancias superiores esta resolución.
Es cierto que el tradicional machismo motivó que tuviera que legislarse el tema de la paridad de género para abrir espacio a las mujeres, es por eso que en 2024 el Instituto Nacional Electoral (INE) ordenó que fueran cinco mujeres y cuatro hombres los aspirantes a las nueve gubernaturas en juego.
Con la misma lógica han seguido definiendo los órganos locales las candidaturas, como ahora para ocho municipios de Jalisco incluido el caso mencionado de Zapopan.
Sin embargo, sin mediar orden alguna de la autoridad electoral, en Guadalajara, la capital del estado, la ruleta política apunta a que la contienda en 2027 se centrará en un par de mujeres, lo que no es cosa menor, ya que virtualmente significaría que, por primera vez en su historia, Jalisco contaría con una gobernadora.
A pesar de los partidos que contenderán en los comicios intermedios, para nadie es un secreto que serán Movimiento Ciudadano (MC) y Morena, quienes centrarán las preferencias.
En el partido naranja Verónica Delgadillo lleva mano para buscar la reelección, después de convertirse en la primera alcaldesa de Guadalajara en el periodo contemporáneo que abarca de 1912 a la fecha y encabezar así la cuarta administración en fila de Movimiento Ciudadano.
Pero la aduana más complicada que deberá sortear paradójicamente es interna, puesto que las corrientes en ese partido andan como burro sin mecate.
No obstante, MC debe tener presente que el mismo Pablo Lemus en la carrera por la gubernatura ganó por apretado margen, a pesar de la descafeinada campaña de Claudia Delgadillo.
En el caso de Morena, aunque hay tantos aspirantes apuntados como puestos de ahogadas en Guadalajara, la diputada federal Merilyn Gómez Pozos aparece como una de las cartas fuertes para una contienda que se perfila entre mujeres.
Presidenta de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, Gómez Pozos tiene una gran cercanía con Claudia Sheinbaum y ostenta una de las posiciones más relevantes desde la Cámara de Diputados. Además, ha creado una red en Guadalajara con una serie de colaboradores con quienes realiza activismo político al filo de lo que marca la ley.
Como sucede con Verónica Delgadillo, también Merilyn enfrenta la difícil circunstancia de superar la estructura de su propio partido en el estado que está coptado por un grupo ajeno a la legisladora.
Y es que no es exagerado afirmar que en 2027 se juega desde ya la gubernatura. Con excepción de Alberto Cárdenas Jiménez en 1995 que había sido presidente municipal de Ciudad Guzmán y que derrotó al priísta Eugenio Ruiz Orozco –otro ex alcalde tapatío–, los últimos cinco gobernadores de Jalisco previamente fueron presidentes municipales de Guadalajara.
Son los casos del panista Francisco Ramírez Acuña, que consiguió la alcaldía y después el gobierno estatal; misma situación de Emilio González Márquez, quien impulsó una reestructuración en el PAN y obtuvo la candidatura, luego la presidencia municipal y por apretado margen el gobierno estatal frente al priísta Arturo Zamora.
Sucedió con el priísta Aristóteles Sandoval, quien construyó el camino a la gubernatura desde la alcaldía de la capital, y por último destacan Enrique Alfaro y Pablo Lemus, de MC, que encabezaron gobiernos de la capital de Jalisco.
De esta manera, en forma natural, sin mediar intervención de las autoridades electorales, en 2027 Guadalajara podría contar con dos proyectos encabezados por mujeres, a menos que los partidos no puedan superar sus diferencias y decidan quemar su propia casa.
O podría ocurrir que, en una desmañanada decisión, el Instituto Electoral y los tribunales del ramo decidieran, por sus pistolas, que para la capital del estado en 2027 sólo puede haber varones como candidatos.