Política

Sobre la dignidad y la estatura política

Mark Carney es el hombre del momento, o debería serlo. El primer ministro de Canadá pronunció un discurso de Estado en Davosque nos deja mucho por hacer tanto en la esfera de lo público como en lo privado. Además de darnos una serie de lecciones de dignidad y de estatura política, su reflexión sacude actitudes cívicas y políticas de los liderazgos y de la ciudadanía.

Primera lección: vivir fuera de la mentira. Carney invita a empresas, gobiernos y personas a resquebrajar la ilusión generada por la mentira. Es decir, a dejar de lado la simulación de estar bajo un derecho internacional funcional y justo, y la ficción de interpretar las intenciones de los liderazgos como buenas. En una democracia, en una sociedad y para una persona la verdad es un pilar fundamental. Lo peligroso de nuestra era es que es difícil conocer la verdad; aunque cuestionarnos también es una actitud cívica: caminar hacia la honestidad como divisa.

Segunda lección: la libertad debe ser incómoda: “existe una fuerte tendencia… a acomodarse, a evitar problemas, a esperar que la complacencia compre seguridad. Pues bien, no lo hará”. Carney habla de actitudes de liderazgos complacientes ante Trump. Pero el ejemplo aplica para toda situación: ejercer y vivir la libertad tiende a incomodarnos, a sacarnos de la zona en la que nos es más fácil estar y pagar los costos políticos, mediáticos y personales que eso signifique. Si no nos incomoda, no quiere decir que seamos libres.

Tercera lección: la nostalgia no es una actitud cívica y política de nuestra era. “La nostalgia no es una estrategia”. Para quienes dentro del análisis político afirman que se han violado normas del derecho internacional, es evidente que está rebasado, que los retos democráticos, sociales, institucionales y tecnológicos ya son otros, que los valores cívicos y humanos están en riesgo y que vivir de la nostalgia no es actitud en nuestra era, mejor hay que adaptarnos y entendernos al ritmo presente, de los liderazgos y de las nuevas formas de hacer política.

Sin duda, el discurso de Carney es incómodo, pero no menos contundente: “los poderosos tienen su poder, pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir y nombrar la realidad”. Vetusta Morla lo parafrasea de otra manera: “Fue un atraco perfecto, excepto por esto, nos quedan garganta, puño y pies, no fue un golpe maestro, dejaron un rastro, ya pueden correr, ya vuelve la sed”. Que el discurso de Carney nos saque de la comodidad, de la mentira y de la nostalgia.


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Carlos Aguirre
  • Carlos Aguirre
  • Consejero electoral del IEPC Jalisco
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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