Política

La política en los tiempos de ChatGPT

Hay quienes usan la inteligencia artificial para mejorar el desempeño de su trabajo. Cientos de profesiones se auxilian hoy de estas herramientas: la academia, el periodismo, el diseño, la comunicación, el análisis de datos, el marketing, la contabilidad y muchas más industrias se han ido adaptando a ellas. La mayoría lo hace con un uso ético, adecuado y transparente; sin embargo, recientemente se han dado a conocer discursos políticos, iniciativas legislativas y actos públicos son auxiliados o elaborados con ChatGPT de manera poco sofisticada y, en ocasiones, absurda.

Hoy es posible identificar cuando el guion de un video en redes sociales o el copy de algún producto de marketing político es generado de forma genérica con inteligencia artificial. Eso lo vuelve predecible y carente de contenido político o programático. No es delito hacerlo ni lo quiero satanizar, pero al menos a mí me provoca una reflexión más amplia sobre la sofisticación de la política.

No se trata solo del uso de ChatGPT, sino de una desprofesionalización más amplia de lo político. Hoy, en cualquier parte del mundo, es cada vez más común encontrar debates parlamentarios sin relevancia ciudadana, vacíos y diseñados para la tribuna o para los likes en redes sociales, cargados de emoción, carentes de racionalidad, análisis o de urgencia social real que terminan en la modificación de leyes, acuerdos, constitución o instituciones. También es común encontrarse con noticias, eventos o reuniones políticas donde se discuten temas de alta relevancia como la guerra o la seguridad y destacan discursos con insultos, mentiras obvias, bromas o errores básicos que terminan saboteando acuerdos políticos de gran impacto.

Obama lo describe en su autobiografía cuando se refiere a las reuniones de líderes en la ONU durante su presidencia: señalaba que esos diálogos se parecían más a ejercicios de política estudiantil que a discusiones de alto nivel. Cualquier libro-crónica sobre política real actual invita a pensar en esta misma línea sobre la poca sofisticación de la política.

Quizá sea una cuestión de expectativas. Sin embargo, en tiempos de ChatGPT la política debe reencauzarse hacia un debate de altura, la profesionalización de sus procesos y la revalorización del servicio público. La política es una de las profesiones más nobles y transformadoras: aspira al bien común y a mejorar la calidad de vida. Para lograrlo, necesita ser, nuevamente, una práctica profesional pero sobre todo, sofisticada.


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Carlos Aguirre
  • Carlos Aguirre
  • Consejero electoral del IEPC Jalisco
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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