Hace un año en este espacio escribí sobre el más reciente álbum de Bad Bunny y metáforas relacionadas con la democracia (https://url-shortener.me/ALSL). Aquel texto se quedó corto.
El domingo, el artista del año hizo historia al ganar el Grammy al mejor álbum por primera vez para un disco completamente en español. Se colocó en lo más alto de la música y conmovió al mundo con su discurso, disonante en tiempo de odio y polarización y digno de replicar, incluso de quienes aborrecen la música del Conejo Malo.
Al iniciar la gira de promoción de este álbum en su natal Puerto Rico hizo 30 shows con 18 mil espectadores cada uno y provocó una derrama económica de 200 millones de dólares para la economía local. Durante ese tiempo generó 3 mil 600 empleos, 37 mil habitaciones rentadas y se estima que aportó al PIB en 0.15%. Esto según Statista y varias fuentes. Nadie en la historia había hecho algo similar. Al recibir los dos premios de la noche, entre ellos el histórico, dio clases de dignidad y valentía.
En tiempo de Trump, quien se ha referido a Puerto Rico como una isla de basura flotante, mandó un guiño a su país: somos más que 100 por 35, refiriéndose a la manera irónica en que se señala la extensión de Puerto Rico. “Y no hay nada que no podamos lograr…mamá gracias por darme a luz en Puerto Rico”. Pero fue subiendo el tono de valentía y dignidad, dejando atrás la idea de que los íconos culturales deberían mantenerse neutros en la política: “antes de decir gracias Dios, diré “ICE out”, en su discurso combinó el inglés y el español y fue revolucionario: “el odio es más poderoso con más odio, lo único más fuerte que el odio es el amor”. Un mensaje para un mundo polarizado en un país lleno de odio incitado desde el gobierno, pero replicado en redes sociales. Bailar, cantar y amar parece de cursis y poetas en tiempos de Trump, pero también debería ser una postura política, una lucha de poder; frente a la división y el insulto: la unión y el amor.
Ocupar el vacío como lo hace Bad Bunny es ejemplar, es más oposición que la oposición y menos políticamente correcto de lo que se cree que debería, el fin de semana volverá a ser noticia en el show de medio tiempo del Super Bowl, mientras tanto que su mensaje resuene en el feed de las redes sociales, en los chats de Whatsapp y en la vida cotidiana: menos odio y más amor.