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Viernes , 22.02.2019 / 13:27 Hoy

La letra desobediente

Yalitza y Marina

Braulio Peralta

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Esa mujer que al principio veíamos tímida ante reflectores y entrevistas por su éxito en la pantalla con el filme de Alfonso Cuarón, Roma —en un protagónico que busca el Oscar a la Mejor Actriz—, empieza a tener estilo, personalidad, segura de sí misma. Una indígena mexicana que pone en alto la diversidad de razas del país, las que nunca habían tenido oportunidad de lucir en el cine nacional y que injustamente eran interpretadas por María Félix o Dolores del Río, como si pudiera ser cierto. Nadie le había dado un protagónico a una indígena hasta que el guión de Cuarón exigió realismo y veracidad. Así nació Yalitza Aparicio.

Resulta increíble que la otra actriz que acompaña a Yalitza en la aventura tenga el nombre de Malintzin… Marina de Tavira tiene un amplio conocimiento en las tablas del teatro, donde forja una carrera de prestigio y disciplina por su empeño actoral. Una actriz con estudios profesionales en actuación. Importa porque muchas de las “estrellas” de hoy jamás han pisado un escenario o lo hacen, sí, pero sin pena ni gloria. Marina no. Aunque a ella, como ama de casa en Roma, Cuarón le exigió desprenderse de sus conocimientos histriónicos para llegar al más puro naturalismo e interpretar el papel como la vida misma. No en balde pelea el Oscar a Mejor Actriz de Reparto.

De mestizos y criollos se ha escrito mucho sobre la identidad de México, pero poco del mundo indígena. Solo atisbos históricos y antropológicos (¿qué pensará Miguel León Portilla?). Por eso asombra la aparición de Yalitza en el cine a nivel mundial. En México el suceso es digno de estudiarse ante las incógnitas acerca del futuro de Yalitza Aparicio. ¿Qué sigue para ella en el arte de la actuación? Marina de Tavira tiene una trayectoria consolidada, pero no Yalitza que estudió para maestra. Nadie la ve regresando a su pueblo a impartir clases a niños de Oaxaca. ¿O sí? Ojalá no.

Hay famosas anécdotas de Héctor Mendoza, el mejor maestro de actuación de los escenarios. Cuentan que en la década de los 70 corrió a una de sus alumnas por su origen indígena. Le dijo: “Hija no tienes futuro en esta profesión; por tus características físicas estás condenada a papeles de sirvienta para toda tu vida”. El arte es cruel y él advertía los riesgos, tuviera o no razón. Claro que eran tiempos donde lo “políticamente correcto” apenas existía. Hoy Yalitza ocupa portadas de revistas y diarios en varios idiomas. Viva la novedad. Pero es necesario advertir lo negativo que puede ser la moda si no existen redes de contención emocional que la sostengan en su carrera. Le toca a Cuarón parte de esa responsabilidad, sin paternalismos...

Yo leo las cosas al revés. Marina tiene asegurado un futuro promisorio en su carrera. No pienso lo mismo para Yalitza Aparicio que se esmeró en aprender mixteco para su papel en Roma, e inglés para comunicarse con los medios. Igual veo que Yalitza podría convertirse en una modelo a quien un diseñador famoso bien podría inspirar vestidos que causaran interés en el mundo. En el lugar que hoy tiene, todo puede suceder…

Ojalá que las dos ganen, se lo merecen. ¡Ojalá!

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