Lo prehispánico no excluye pero el mexicano, al parecer, sí. Aunque no todos. El axolotl se exhibe en el zoológico de Chapultepec en un museo de sitio como animal netamente regional. Roger Bartra teoriza en su libro La jaula de la melancolía sobre nuestra identidad nacional en la que nos metamorfoseamos para no sucumbir con nuestras culturas, ideas y costumbres. Es, si se me permite decirlo rápido, la antípoda de El laberinto de la soledad, de Octavio Paz. Pintores como Rivera y Velasco se han ocupado del anfibio, hermano de la salamandra. El mural del artista podemos verlo en el Cárcamo de Dolores, en Chapultepec. Hay fascinación por parte de los científicos sobre este batracio y mucha gente lo tiene en su casa como mascota. Julio Cortázar escribe en un cuento “que eran mexicanos, lo sabía ya por ellos mismos, por sus pequeños rostros rosados aztecas…”
Entonces, ¿por qué tanto escándalo por la reconstrucción de la figura dibujada en Ciudad de México de cara al mundial de futbol? ¿No se asume como algo original de nuestras tierras o es simplemente ganas de incordiar al gobierno de la capital? Apenas hace unos días se informó de la aparición de una de las especies, en Xochimilco, que se creía en extinción. Hay a nivel mundial alrededor de 30 variedades pero 17 viven aquí y 16 son nativas. Nuestro monstruo de agua simboliza al dios del fuego, Xólotl, que se transformó para no ser sacrificado y mutó en esa criatura fantástica para crear el Quinto Sol. Es ni más ni menos que gemelo y contraparte de Quetzalcóatl. Historia y origen para que sea figura del Mundial sobra porque hay historia detrás de este animalito divino. El Museo Nacional de Arte debería sacar de su acervo una exhibición rápida de los trabajos de José María Velasco sobre el axolotl.
Insisto, ¿por qué “ajolotizar” la CdMx? ¿Les parece naco lo popular? La figura de Ajologol en el Zócalo lleva cientos de miles de fotos en redes sociales, guste o no a detractores. Bastaría con saber más del anfibio para adherirse a él en tiempos de odio. Aprender a jugar con quien nos representa como símbolo, que es historia prehispánica y mexicana, hablaría bien de nuestra dignidad.
El axolotl es un símbolo, bájenle a su desdén.