Policía

Un general encadenado: Gerardo Mérida y su primera aparición en la corte de Nueva York

CRÓNICA

La jueza federal Katherine Polk adelantó que la evidencia en contra de Gerardo Mérida Sánchez y otros acusados, es abundante.

M+.- Cuando el alguacil abrió la puerta de la sala de audiencias, el ruido de las cadenas se escabulló desde el pasillo; señal inequívoca de que estaba por entrar el detenido

A diferencia de otros casos, la sala de audiencias número 618 del viejo edificio de la Corte en Manhattan no tiene puertas alternas para el ingreso de los detenidos. 

Por ello, a las 12:24 horas, por la misma puerta por la que ingresamos la decena de periodistas presentes, a un metro de distancia, entró el general en retiro Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad de Sinaloa en el gobierno de Rubén Rocha.

De no ser por el contexto del caso, sería difícil pensar que vimos a un hombre que alcanzó el máximo rango de las filas castrenses en México. 

Quien ingresó era un hombre cabizbajo, de no más de 1.65 metros de estatura, mirada perdida, cabello y bigote encanecido. El uniforme verde olivo sustituido de pies a cabeza por la indumentaria color caqui de cualquier preso.

Las cadenas de los pies impedían a Mérida un paso acelerado, por lo que su camino a los escritorios de la Corte escoltado por los dos alguaciles pareció más un desfile que otra cosa. 

Sin prisas, al llegar al asiento, uno de los alguaciles abrió las esposas colocadas en las manos del general, mientras le retiraba la cadena de los brazos y las dos vueltas que la ataban alrededor de su cintura. 

Fueron cerca de diez segundos de una maniobra donde el único susurro en la sala era el de los eslabones de la cadena chocando unos con otros.

Fotografía de  Walter Joseph 'Jay 'Clayton.
La jueza Katherine Polk Failla también está a cargo del expediente abierto en NY contra Los Chapitos. | Foto: The National Law Jorunal

Panorama no es esperanzador para Mérida

Debe ser humillante para él”, señaló una de las personas que se encontraban en el púbico una vez que el general tomó asiento entre el traductor colocado a su izquierda, y su abogada designada por la Corte, Sara Rebecca Krisoff, a su derecha.

Durante los 15 minutos siguientes, el general se mantuvo en el asiento mientras se desarrolló la ausencia. Tomó la palabra tres veces para responder escuetamente “sí su señoría” a preguntas realizadas por la jueza Katherine Polk. 

No tomó apuntes ni bebió agua, estuvo básicamente inmóvil en un eco a la marcialidad que su formación castrense le brindó en el pasado.

Un minuto antes de las 12:40 horas, y tras confirmarse el plazo de dos meses tan solo para la producción de pruebas en el caso que la jueza adelantó que son abundantes en este proceso, se dio por terminada la sesión. 

Los dos alguaciles que escoltaban al general tomaron de nuevo sus posiciones y, como al inicio, comenzó el protocolo para colocarle otra vez la cadena en la cintura, darle dos vueltas y luego llevarla hasta sus muñecas donde los eslabones quedaron atados con unas esposas.

Otra vez el silencio y el inconfundible sonido de los eslabones de las cadenas chocando unos con otros mientras que el general de división, a paso algo accidentado por las ataduras de los pies, desfilaba hacia afuera de la sala. 

Antes de irse, se encontró con la mirada del público y esbozó lo que pareció ser una sonrisa, más como un intento de saludo que de satisfacción por el que debió ser uno de los momentos más complejos de su vida.

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En la sala de audiencias, Mérida fue ingresado bajo custodia de dos alguaciles que lo mantenían esposado de pies y manos. | Especial

¿De qué lo acusan?

Cabe recordar que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusa al general Gerardo Mérida de haber conspirado con otros exfuncionarios, entre ellos el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, para dar facilidades a las operaciones de tráfico de drogas del Cártel de Sinaloa. 

Por ello se le imputan tres cargos que, de ser encontrado culpable, derivarían en una condena de hasta 40 años de cárcel.

No obstante, también existe la posibilidad de llevar a cabo una plática entre las partes para negociar una posible salida alterna. Mérida se entregó voluntariamente el pasado 11 de mayo en Arizona.

Mérida Sánchez volverá a la corte y a la sala de audiencias de la jueza Polk el próximo 4 de agosto a las 14:30 horas para una nueva audiencia de revisión de su caso.

AG

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Arturo Ángel
  • Arturo Ángel
  • Periodista, corresponsal y escritor. Especializado en la investigación de temas de corrupción, justicia, derechos humanos, transparencia y democracia en México y Estados Unidos. Ganador del Premio Nacional de Periodismo y del Premio Alemán de Periodismo, y nominado a un Emmy. Autor de dos libros publicados por Penguin Random House.
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