La visita del Papa a España del 6 al 12 de junio fue un éxito absoluto. Notoria su capacidad de convocatoria y el contenido de sus planteamientos. El Pontífice convocó a más de 2.5 millones de personas en total a lo largo de 21 actos celebrados en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife. Con datos oficiales, en Madrid congregó a más de 1.5 millones de fieles en la celebración del Corpus en Cibeles; más de medio millón de jóvenes en la Plaza de Lima y 70 mil personas en el Estadio Santiago Bernabéu. En Barcelona, más 40 mil personas llenaron el Estadio Olímpico de Montjuïc. Las calles abarrotadas al paso del papamóvil dieron un lustre de superstar al peregrinaje de un papa a veces sorprendido por el recibimiento.
¿Y qué decir de los medios de comunicación y de las redes digitales? Las 25 cadenas de televisión que transmitieron el evento acumularon casi 240 horas de transmisiones y registraron una audiencia acumulada de 20 millones de espectadores únicos. En redes alcanzó un impacto masivo sin precedentes, más de 18.8 millones siguieron las emisiones en directo, muchas de ellas a través de plataformas de streaming como RTVE Play, Vatican News y resúmenes multimedia en TikTok.
Si bien León XIV sostuvo los valores tradicionales católicos como la defensa de la vida, de los migrantes, de los débiles y la no exclusión, expertos interpretan sus discursos, sobre todo en Madrid, como un claro antagonismo frente a las narrativas de polarización y populismos radicales de la ultraderecha que avanzan en Occidente.
Marcó distancia clara con VOX. El eje doctrinal de toda su visita fue el drama sufriente de los emigrantes; sus contundentes posicionamientos fueron expresados en Canarias y Tenerife y ahí exigió ayuda humanitaria frente a las mafias de traficantes y de trata.
Sin duda el mensaje político León XIV lo expresó en el Congreso de diputados. Por su altura de miras y profundidad, contrastó con los enconos, polarizaciones y debates mezquinos de descalificaciones que utiliza la clase política española. Posicionó la migración, la calidad democrática y la defensa integral de los derechos humanos; recordó la escuela de Salamanca y Fray Francisco de Vitoria, del siglo XV, como gran precursor. La ultraderecha y la coalición socialista le ovacionaron por siete minutos.
Tuvo un bajísimo perfil la cuestión de la pederastia clerical. Con 4 mil 400 casos de abuso, este Papa no le entró a fondo a este flagelo. Al fin, es la Iglesia católica.