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La belleza que crea el valor moral

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Maximilian Kolbe fue un sacerdote polaco y fraile franciscano que fue arrestado por la Gestapo en 1941 por esconder judíos y publicar panfletos antinazis, y luego enviado a Auschwitz. Podría haber sobrevivido al campo y a la guerra si hubiera velado por su propia seguridad. En cambio, se ofreció como voluntario para ocupar el lugar de un hombre elegido al azar para morir de hambre como castigo por la fuga de otro prisionero. Después de varias semanas sin comida, aún se aferraba a la vida y dirigía a otros prisioneros en oración. Los impacientes guardias lo remataron con una inyección letal. Kolbe se sometió con serenidad, ofreciendo su brazo al verdugo y esperando la muerte.

Su historia perdura, en gran parte gracias a que el hombre cuyo lugar ocupó Kolbe, Franciszek Gajowniczek, sobrevivió al campo. En las décadas posteriores a la guerra, su relato de la abnegación de Kolbe inspiró a millones de personas, de todas las creencias y también a quienes no profesaban ninguna. Este es un ejemplo de cómo un acto de belleza moral -visible en cualquier forma de caridad, bondad, compasión, perdón, valentía o sacrificio- puede adquirir un poder extraordinario.

Cuando puedes ver la belleza moral en los demás, también encontrarás bondad en ti mismo. Si te sientes frustrado o cínico con el estado del mundo actual, o si simplemente buscas una manera segura de ser más feliz, buscar esa belleza moral podría ser justo lo que necesitas.

Los actos de altruismo son fundamentales en muchas enseñanzas antiguas y tradiciones religiosas, tanto abrahámicas como kármicas. La fe cristiana de Kolbe enseña: “Nadie tiene mayor amor que este: dar la vida por sus amigos”. La caridad hacia los demás es uno de los Cinco Pilares del Islam. Dharma, en el hinduismo, se refiere al camino recto que debe seguir la vida de una persona, que incluye ser honesto, evitar causar daño y mostrar generosidad hacia los demás.

Aunque el sacrificio personal pueda parecer antinatural y contrario a la naturaleza humana, lo opuesto es cierto. Algunos biólogos evolutivos sostienen que el altruismo es un rasgo innato que evolucionó para fomentar la cohesión en los grupos de parentesco; señalan que esta característica también se encuentra entre los primates no humanos. Este comportamiento se extiende incluso a dar la vida por amigos y familiares, un fenómeno que los investigadores creen que se produce debido a lo que denominan “fusión de identidad”: estoy dispuesto a morir por ti porque creo que mi pertenencia a esta comunidad es primordial, por lo que defenderla justifica mi sacrificio; en ese sentido, también muero por mí mismo.

Ese tipo de valentía y sacrificio personal hacia los familiares pueden ser sin duda inspiradores, pero la belleza moral se manifiesta con mayor fuerza en los actos de bondad hacia personas con las que no se tienen vínculos evidentes, demostrando un grado de altruismo claramente contrario a los intereses individuales. Esto sucede cuando una persona ayuda a otra sin motivo alguno, perdona a alguien que realmente no lo merece o -en las circunstancias más extremas- da su vida por un desconocido. Ser testigo de este tipo de belleza moral suscita lo que el psicólogo social Jonathan Haidt denomina “elevación moral”, que se experimenta tanto a nivel psicológico como neurológico. De hecho, investigadores que publican en la revista Brain Research identificaron áreas específicas del cerebro que se estimulan ante la belleza moral.

El psicólogo Rhett Diessner ha escrito extensamente sobre la belleza moral y la elevación. Junto con sus coautores, señala que esta asociación induce a “sentimientos placenteros de calidez en el pecho, una sensación de elevación y conmoción”. Además, como me comentó Diessner por correo electrónico, en una nueva investigación realizada en su laboratorio del Lewis-Clark State College, en Idaho, se demuestra que estas sensaciones “mágicas” conducen al deseo de ser mejores personas y de ayudar a los demás. Esto se traduce en acciones a favor de la sociedad, que pueden proporcionar mayores niveles de felicidad individual y colectiva.

La felicidad que se deriva del sacrificio personal es mucho más profunda que los simples sentimientos positivos. En 2016, un estudio de psicólogos demostró que las personas sienten que su vida tiene más sentido cuando ayudan a otros sin buscar protagonismo ni esperar nada a cambio, o cuando trabajan para mejorar el mundo. Los investigadores descubrieron que esto resulta especialmente beneficioso cuando las personas experimentan una pérdida de su sentido de propósito, por ejemplo, después de un rechazo en una relación o la pérdida de un empleo.

En conjunto, las investigaciones demuestran que presenciar actos de belleza moral puede elevarnos a una mayor felicidad, sobre todo si los imitamos. Debemos buscar la belleza moral en nuestras vidas, especialmente en momentos de sufrimiento, cuando necesitamos inspiración y un recordatorio de que existe bondad en el mundo. Aquí hay tres maneras de lograrlo:

1. Mantén una compañía moralmente bella

Una forma evidente de encontrar más belleza moral en tu vida es pasar tiempo con personas generosas y dedicadas al servicio de los demás, y evitar a los que no lo son. Esto no siempre es fácil; de hecho, solemos buscar personas negativas como nosotros -especialmente hacia los demás- porque compartir una causa común nos ayuda a sentirnos unidos a ellas. Pero esto puede crear un círculo vicioso que solamente intensifica la infelicidad mediante la retroalimentación negativa. Así que aléjate de los chismes y busca amigos más positivos y generosos que tú, personas que sean un ejemplo de la belleza moral -y, por lo tanto, la felicidad- que deseas en tu vida.

2. Haz de la belleza moral un pasatiempo en tu tiempo libre

He conocido a muchas personas que han mejorado drásticamente sus vidas dedicando su tiempo libre a servir a los demás. Pueden pasar sus fines de semana y tiempo libre en trabajo de voluntarios en sus comunidades o realizando viajes de servicio en lugar de vacaciones en la playa. Lo que suelen decirme es que, cuando hacen trabajo de voluntarios por primera vez, se sienten profundamente inspirados por las personas que conocen y desean experimentar esa sensación con más frecuencia. Cuando convierten el servicio a los demás en una forma de vida, su felicidad y sentido de propósito aumentan, tal como predice la investigación.

3. Practica la gratitud.

Los seres humanos no somos, por naturaleza, criaturas agradecidas. Nuestra supervivencia como especie ha favorecido a los individuos vigilantes, desconfiados e hiperconscientes de las amenazas, en lugar de los que disfrutan de la gratitud. Esto ha dado lugar a lo que los psicólogos llaman “sesgo de negatividad”, que hace que aquello que nos molesta, como el mal comportamiento de los demás, capte nuestra atención, mientras que aquellas cosas por las que estamos agradecidos, como los actos de belleza moral, suelen pasar desapercibidos. (Este sesgo compartido explica, obviamente, en parte el atractivo de los círculos de chismes malintencionados). Puedes contrarrestar esta tendencia al enfocarte conscientemente en las cosas por las que estás agradecido. Si dedicas un tiempo de cada día a reflexionar con gratitud, empezarás a notar actos de generosidad y sacrificio, y a personas buenas y amables. Verás belleza moral a tu alrededor si tan solo te detienes a observarla.

Un último punto importante: nos sentimos atraídos naturalmente por la belleza moral, y es muy positivo que sigamos esa atracción. Sin embargo, muchos de nosotros sentimos una fascinación con la que compite por la depravación moral.

A modo de ejemplo, entre 2018 y 2021, el contenido de documentales en plataformas de servicio de streaming aumentó un 63 por ciento, con el mayor crecimiento en el género del crimen real; entre 2019 y 2024, el número de audiencia de podcasts de crimen real casi se triplicó. Según el Centro de Investigación Pew, estas tendencias fueron especialmente evidentes entre las mujeres y las personas menores de 30 años. Los académicos han tratado de explicar este creciente interés solamente superficialmente, sugiriendo que proporciona un tipo de placer complejo que combina la búsqueda del conocimiento con el “turismo cultural”. Tal vez esta descripción anodina sea suficiente, pero es difícil no sentir que, en cierto modo, esta curiosidad morbosa es algo muy parecido a centrarse no en los bellos actos de Maximiliano Kolbe, sino en el comportamiento sádico y depravado de sus captores.

En realidad, este no es un argumento basado en el gusto, o mejor dicho, en la aversión. Se trata del riesgo para el bienestar, con el potencial daño a largo plazo al carácter. Sabemos que consumir noticias sobre delitos puede generar miedo y llevar a sobreestimar el peligro de ser víctima de un delito. Por analogía, tratar la fealdad moral como una forma de entretenimiento casi con certeza puede frenar e incluso revertir los efectos de la belleza moral en tu vida. En lugar de alcanzar la elevación, prepárate para la depresión. Pero elige lo que es moralmente bello y tendrás tu recompensa.

Braulio Montes
Braulio Montes


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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