Cultura

Sin diosas

Se van, no hay espacio para ellas, la imaginación está embotada, saturada. Brigitte Bardot es la más reciente. Va más allá de la vida, no hay espacio para la iconografía que llenaban de significado. Las “diosas del cine”, los “símbolos sexuales” se extinguieron, la corrección política los prohibió, las mujeres no deben posar en un pedestal, ser deseadas, eso las “cosifica”, las convierte es seres antihumanos. Las diosas paganas de una sociedad que sobrevivía buscando una mitología que fuera más allá de las explicaciones y las verdades para crear el altar de los sentidos, del placer.

La corrección política nos dejó sin deseo, todo es explícito y está al alcance, nada hay que añorar o perseguir, el erotismo se degradó en consigna social, los colectivos viven orgías politizadas. Las diosas motivaban la libertad emocional, comenzaron con las heroínas de las novelas del siglo XIX, Madama Bovary, La dama de las camelias, las mujeres de Balzac, de Stendhal, Tolstoi, podían arrebatar pasiones y dejar que sus emociones rompieran el control que la sociedad les imponía, se reconocieron como seres con derecho a un destino creado por ellas mismas.

El sexo fue un símbolo, significaba la esencia dionisiaca del ser, hoy no se puede decir “sexo”, desapareció para ser un estatus sociológico, el “género” que carece de mitología, de misterio. Lo explícito destruyó al misterio, las personas suben sus fotos sexuales en las redes sociales, para consumo instantáneo. Hacen videos y explotan su propia intimidad sexual como una mercancía gratuita, a eso llaman libertad.

Las “diosas del cine” los “símbolos sexuales” se consideran esclavitud retrógrada, machismo y era urgente liberarse de ese imaginario, destruir esa mitología urbana, que se enlazó al progreso, a la posibilidad de autonomía real que alcanzaron las mujeres con la Revolución Industrial. La industria del cine fue parte fundamental de esa explosión, el rostro femenino en pantallas enormes, la voz, el cuerpo, actrices que alcanzaban la fama, el dinero y el poder. Las mujeres se inspiraban, vestirse, hablar, maquillarse, el cine fue una educación masiva, una forma de estar en el mundo y de superar el anonimato cruel del hogar y de parir a la raza humana.

Las redes impusieron la corrección política y la zafiedad sexual. No son antagónicas, al contrario, el anonimato es la piedra angular, los colectivos y las masas son hordas anónimas, entre ellos consumen sexo, consignas, moral, y todo tiene el mismo valor, la misma categoría. Se viralizan, premian, castigan, crean sus propios héroes y heroínas y luego los condenan en su patíbulo virtual. La gratuidad sexual es democratizadora, el deseo es un privilegio abolido, el erotismo es estigma decadente. ¿El amor? Eso se resuelve con terapia o con inteligencia artificial, es más seguro. Aislados de la poética de las emociones, de la erupción de las pasiones, la sociedad medra anestesiada.


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Avelina Lésper
  • Avelina Lésper
  • Es crítica de arte. Su canal de YouTube es Avelina Lésper
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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