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Sábado , 20.04.2019 / 11:38 Hoy

Columna de Augusto Chacón

No sean así, pórtense bien

Augusto Chacón

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El presidente de la República dijo en Guadalajara, ayer, que para ser feliz hay que ser bueno; según su filosofía moral existe una secuencia: eres bueno, entonces eres feliz. Cambiar el orden de los factores quizá lleve a otro desenlace y a otra reflexión: alguien feliz no necesariamente es bueno, o para seguir en la línea ética de López Obrador: ¿tiene sentido la felicidad si no eres bueno?

Durante la parte de su discurso, en una instalación militar para más símbolos, que correspondió a estas intrincadas y añejas materias, el presidente mencionó preponderantemente a los jóvenes, siente que son susceptibles de ser atraídos hacia el mal; “que no sean enganchados”, anunció, por la falta de oportunidades, para ellos y ellas son las becas, los programas de bienestar como el pago por ser “aprendices” en empresas. Y siguió: los jóvenes están aquejados por el consumo de drogas, se ilusionó con una campaña para informar del daño que aquéllas causan, especialmente unas, aseguró López Obrador, muy perniciosas que ahora están de moda. Las cuestiones que todo esto hace surgir son: alguien enganchado para incurrir en procederes antisociales ¿es bueno? Quienes consumen drogas ¿son buenos? Dado el talante moral del presidente, estas preguntas son relevantes, y atenidos a los parámetros que podemos suponer acarrea, la respuesta es: no son buenos, lo que implica que muchas personas entre 18 y 29 años son desdichadas, o que al menos debían serlo si es que López Obrador está en lo correcto. En cambio, si la felicidad es posible no obstante el comportamiento, la estrategia presidencial para darnos seguridad fallará.

En suma, y para no estigmatizar, apeló a “llamar a todos los mexicanos a portarnos bien”. Ahora está más claro, debemos actuar así no únicamente porque es legal y moralmente indicado, sino porque hay un efecto deseable de esa actitud: “insistiendo mucho en que sólo siendo buenos podemos ser felices.” Con lo que una conclusión se nos viene encima: uno de los valores más altos para el presidente es la felicidad, y podríamos especular más, la felicidad a la que no accedamos por la vía de ser buenos es ilegítima.

El meollo está en explicar las anomalías de la fórmula; no son pocos quienes se saben buenos y están tristes, o si acaso resulta escabroso asignar infelicidad a personas que no conocemos, digamos que gente a la que sus circunstancias sugieren que la felicidad que les corresponde carece de constancia. Por ejemplo: los migrantes acosados por los criminales, uniformados o no; las madres, miles, que por todo el país buscan, esperan, sueñan a sus desparecidos; las comunidades de pueblos originarios que subsisten a pesar de todo; los invisibles, los marginalizados de cada ciudad, seguramente se dan a la felicidad con el menor pretexto, pero nomás como una opción personal no dependiente de la calidad de su conducta, al menos no según el silogismo presidencial, pues en ellas y ellos parece que la bonhomía no desemboca en felicidad automática.

Y a todo esto, por qué reflexionar alrededor de una expresión inconsecuente de López Obrador, así como predica el bien, un instante después descalifica sin rubor a sectores sociales enteros. Un presidente debe hacer su trabajo: aplicar la ley por igual, atrapar y presentar ante los jueces a los delincuentes, usar honestamente el dinero que no es suyo, para construir infraestructura, proveer educación, salud, para distribuir la riqueza; y para hacerlo no requiere disertar sobre las virtudes, las que él considera virtudes, y sobre la felicidad, lo que sea que él se imagine que ésta es. O sea: que haga lo que le toca y que las y los gobernados se las arreglen con sus nociones de la bondad (mientras no rompan la ley ni afecten a terceros) y que se procuren la felicidad que les parezca conveniente, según sus modos y en la cantidad que se les antoje. O qué dirá en su Primer Informe (no le demos ideas), que ni modo, con todo y su religioso ahínco, nos portamos mal. Infelices.

agustino20@gmail.com

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