Hace algunas semanas varias imágenes que mostraban descargas de aguas residuales a la bahía de Acapulco ocasionaron indignación en diferentes ámbitos y movilizaron a las autoridades federales a realizar una investigación sobre esos hechos.
Un poco antes y por efecto de cierre de las playas por la epidemia por covid, las aguas de la bahía de Santa Lucía mostraba en todo su esplendor un cristalino color verde turquesa que también ocupó las páginas de la prensa nacional.
Es cierto que la temporada de lluvias ocasiona la bajada de corrientes a la bahía, lo cual explicaría el intempestivo arribo de las aguas contaminantes, pero también lo es, que desde hace algunos años, las plantas de tratamiento de aguas residuales han visto comprometida su operación, vital para la sustentabilidad de un destino turístico como Acapulco.
Por eso, la reciente visita del presidente Andrés Manuel López Obrador al puerto abrió nuevas esperanzas para los guerrerenses, especialmente por tres anuncios que me parecen de la mayor trascendencia: el primero y más importante es el saneamiento de nuestra bahía.
Se requiere de una magna inversión que involucre a los tres niveles de gobierno, pero también a la iniciativa privada que ha sido usufructuaria de nuestras bellezas naturales de la que vive 60 por ciento de los guerrerenses. Al respecto existen experiencias como la que implementamos durante mi segundo periodo de gobierno para el rescate del Acapulco Tradicional, encabezando dicho comité el ingeniero Carlos Slim.
El segundo anuncio tiene que ver con la ampliación de la carretera a Costa Chica hasta los límites con el estado de Oaxaca, muy cerca de Pinotepa Nacional. Dicha obra presenta avances ya significativos que me tocó impulsar como diputado desde el Poder Legislativo y después como gobernador.
Costa Chica es una región altamente productiva y se destaca por el gran desarrollo en su ganadería. La región cuenta además con lugares turísticos de una enorme belleza que no han logrado su consolidación ante la falta de una infraestructura carretera y de otros servicios que le permitan ingresar a la modernidad.
Dar continuidad al proyecto carretero en la Costa Pacífico tendrá sin duda un efecto de integración regional y dará auge a las actividades agrícolas, ganaderas y más adelante turísticas.
Por último, la puesta en marcha del programa Sembrando Vida que impulsa el gobierno federal, alienta a los campesinos a reemprender el cultivo algunos productos que han venido perdiendo presencia como el ajonjolí, café, coco y melón, entre otros.
En la zona más pobre de nuestro estado, como es La Montaña Alta, aplicaría muy bien el rescate del árbol de linaloe, el cual prácticamente ya no existe y del que se elaboran las famosas cajitas y lacas de Olinalá.
Guerrero puede salir de la pobreza atávica con el apoyo de la Federación y ser ejemplo de que el desarrollo del sur del país es posible.
Cierro mi colaboración dejando constancia de la grandeza de miras del presidente López Obrador, quien reconoció públicamente el trabajo esforzado que ha venido realizando nuestro gobernador Héctor Astudillo Flores.
Lo que pasó en Guerrero debe ser ejemplo para todo el país: alejarse del conflicto y colaboración entre órdenes de gobierno. Los guerrerenses, los mexicanos, lo que esperan son buenos resultados.
Así sea.
*Ex gobernador de Guerrero