Política

Ocoyucan: mugre bajo la alfombra

En el periodismo –como en la vida– los detalles que alguien, ya sea empresa, institución gubernamental o educativa, intenta ocultar con más esmero suelen ser los que cuentan la historia completa y revelan su verdadera radiografía.

La investigación de campo que mi compañero Carlos Morales revela este 13 de abril en las páginas de MILENIO no refleja sólo un atentado ambiental; es una estampa de la negligencia corporativa y cómo la periferia metropolitana es vulnerable a sus intereses.

En San Bernabé Temoxtitla, comunidad de Santa Clara Ocoyucan, un predio ejidal destinado a la producción agropecuaria ha sido convertido en un cementerio clandestino de residuos médicos. Pero no se equivoquen: no hablamos de basura común. Se trata de desechos biológico-infecciosos que, por norma federal, deberían ser tratados con protocolos quirúrgicos.

En lugar de eso, la filial de una empresa que presume de pasar por la basura de la capital y zonas exclusivas de San Andrés Cholula— ha decidido que es más rentable tirar material clínico a la intemperie y cubrirlo, literalmente, con capas de estiércol.

Las fotografías de mi compañera Melanie Torres reflejan lo grotesco del hecho: intentar ocultar veneno químico con desechos animales. Sin embargo, el olor de la corrupción ambiental no se puede esconder. Con las lluvias recientes, esa mezcla de sangre, químicos y lodo infeccioso se filtra directo a los mantos freáticos, amenazando los pozos de las viviendas cercanas.

Nuestros compañeros nos muestran el patio trasero de nuestra metrópoli, ese a donde se esconde el precio de la supuesta limpieza en zonas urbanas. Es como querer esconder la mugre debajo de la alfombra.

Según lo veo, este ecocidio es una prueba de fuego para la Smadsot y la Semarnat. La evidencia está documentada: camiones identificados, drones captando el vertido y una flagrante violación a las Normas Oficiales 057 y 083.

No basta con una multa administrativa, se requieren sanciones ejemplares que detengan un ciclo donde lo que sale de un hospital termina pudriendo el campo y el agua que consumimos los poblanos.

Hoy, las autoridades no se pueden dar el lujo de permitir la incongruencia, porque mientras por un lado se limpia el Atoyac, por otro, ciertos incongruentes envenenan los recursos naturales.


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Andrés Lobato
  • Andrés Lobato
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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