En 1986 Antonio Vega escribió una de las canciones legendarias —no sólo de su banda, Nacha Pop, sino del llamado Rock En tu Idioma— “Lucha de gigantes" una pieza que pronto se convirtió en un himno que desgranaba la fragilidad humana y la soledad.
Sin pensarlo, el cantautor español estaba cobijando a miles de personas que han enfrentado su propia pesadilla, “corriendo con una bestia detrás”, y ahí podemos decir que cabemos todos; o al menos eso pensaba hasta el pasado 7 de octubre, cuando en la máxima tribuna del país escuchamos a Laura Athie, presidenta del Centro de Estudios Transdisciplinarios Athié-Calleja por los Derechos de las Personas con Lupus (Cetlu), comparando el terror que las víctimas de esta enfermedad autoinmune sufren desde el diagnóstico, ese “monstruo de papel” que a veces a temprana edad, a veces demasiado tarde, llegan para decir que ya nada será igual.
Ahí, en el Senado de la República, y acompañados por Amalia García, presidenta de la Comisión para el seguimiento a la implementación de la Agenda 2030, Athié hizo una analogía entre la canción y el escenario que ella misma, como víctima de ese lobo, ha tenido que enfrentar; pero también habló de los Gigantes, esos que luchan desde diversas trincheras para que dicha condición de salud se visibilice, se normalice y se atienda desde el Estado, con leyes, derechos y contra la discriminación.
Así, fuimos invitados a entregar el Premio Cetlu a Yolanda Hernández, en la categoría Activismo; Luis Martínez en Investigación; en Tesis, Grecia Sevilla; Trayectoria, Donají Domínguez —que hizo vibrar a los asistentes con su discurso de agradecimiento—, Glenda Chávez, Precursora; y al programa 80 Millones, de Canal 11, recibió el premio a Divulgación.
Gracias a la analogía de Laura Athie, cuando “Lucha de Gigantes” suene bien fuerte ya no sólo pensaremos en la fragilidad de un individuo que se enfrenta a a su adversidad, sino en los miles de personas que dobladas por el dolor y en el silencio de su habitación enfrentan el lupus, ese “miedo a la enormidad” donde nadie oye su voz. Escucharlos y apoyarlos, es el reto.