Por muchos años, Guanajuato estuvo casi ajeno a la escalada de violencia que se registraba en estados vecinos o del norte y del sur del país.
Cuando ocurría en la entidad un caso que llamara la atención, se decía que por lo menos la situación no estaba como en otras ciudades de México y ponían como ejemplo diversas ciudades de Chihuahua, Tamaulipas, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Sinaloa, entre otras.
Pero la verdad es que el destino nos alcanzó y la violencia está presente en la vida de los guanajuatenses ya sea a través de robos en su casa, cuando camina en la calle, en su auto, su negocio, además de homicidios, etcétera.
A muchos se les hace fácil meterse al mundo del hampa para obtener dinero rápido, sin esforzarse en estudiar o trabajar. Para algunos, desempeñar un oficio o profesión es un largo camino que no enriquece a nadie, lleva mucho tiempo y no tienen paciencia para tomarlo.
Es entonces cuando el crimen organizado encuentra sus “bases sociales”. Promesa de dinero por avisar de la presencia policial o militar, o colocar una manta con un aviso a autoridades o grupos rivales, distribuir droga, transportar huachicol, robar, o matar a alguien.
Carne de cañón le llaman. Jóvenes que viven en hogares desintegrados y que un grupo delincuencial les ofrece sueldo y la posibilidad de identidad, de ser parte de algo.
Por eso es muy importante que se aplique mano dura con aquellos que creen que el crimen organizado es una solución.
El gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, destacó la semana pasada la importancia de la condena a 12 años de prisión por el delito de terrorismo de un joven de León que había colocado una narcomanta.
Quizás en otros estados piensen que 12 años por una narcomanta es una exageración, pero simplemente es el respeto a la ley y a la paz de una comunidad.
MILENIO publicó que van más de 40 personas procesadas por terrorismo después de bloquear carreteras y quemar autobuses. El mensaje es claro, en Guanajuato no se van a permitir estos hechos que en otros estados son cosa de todos los días.
Hay muchos casos por resolver, como los homicidios recientes de un médico y de un policía ministerial y su hija, menor de edad. O los robos que sufren los ciudadanos constantemente.
Pero la voluntad de los gobernantes es fundamental para que se eche a andar la maquinaria de la justicia.
Es necesario recuperar la tranquilidad que antes caracterizó al estado de Guanajuato.
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