Le dimos 800 millones de pesos a la CNTE y con eso se fueron.
Perdón si suena fuerte, es que se lo traduje al castellano. Una disculpa. Ya sé que aquí nos gusta hablar más suavecito, en esa lengua que inventaron los políticos para que todo suene bonito. Dicho con un tono paternal, casi cantado, para provocar en quien escucha una especie de agradecimiento por la explicación, acompañada de un suspiro.
Pero si usted prefiere la declaración cruda, sin traducción, aquí tiene la respuesta cuando se le preguntó a Mario Delgado, secretario de Educación, si se le habían ofrecido esos 800 millones de pesos a los maestros de la CNTE para que levantaran el plantón y se fueran: “No, no, es una negociación que se tiene a partir de las necesidades de servicio que hay en los estados —dijo—. Siempre tenemos recursos para atender el rezago educativo”.
¿Rezago educativo? —se pregunta uno, párvulo ciudadano a mitad de la lección. ¿Y cómo es que se les ocurre atender este dichoso rezago en pleno Mundial y a mitad de un plantón?
“Siempre hay dinero para el rezago educativo” —agregó el secretario con la seguridad del que se siente frente a un pizarrón. Y entonces uno, que es tan lerdo, se pregunta: ¿Y si siempre hay dinero, porque no acaban de una vez con el rezago?
Formas enrevesadas de hablar de los políticos. Sin embargo no somos tan solo nosotros. El eufemismo político es universal. Ahí tiene usted al presidente cubano Miguel Díaz-Canel que anunció un plan para abrir la economía de Cuba a la iniciativa privada y al capitalismo de la siguiente manera:
“No lo estamos haciendo por las presiones de los yanquis”. “Aquí lo estamos haciendo de manera soberana, porque hemos llegado a un momento de madurez, de reflexión propio del debate que en todos estos años se ha desarrollado, que nos está diciendo que teníamos que seguir defendiendo el socialismo, pero construyéndolo con algunas transformaciones”.
Y es entonces que nosotros desde nuestra infinita inocencia nos preguntamos: ¿Les tomó 67 años reflexionar? ¿En serio? ¿67?
Le traduzco la declaración de Díaz-Canel: Sí, sí lo estamos haciendo por las presiones de los yanquis. No, no es una decisión soberana, porque a nosotros nos encantaría quedarnos como estamos la vida entera, pero “soberanía” es una palabra que siempre suena bien en un discurso. Vamos a decir que abrimos la isla para ver si, mientras tanto, se le acaba el mandato a Trump y porque no nos queda más remedio. Ya nos dimos cuenta que sin eso no vamos a sobrevivir, pero no queremos que suene a que llevamos 67 años equivocados.
Y es que algo así dijo textualmente Díaz-Canel, algo que afirma lo que la izquierda dogmática lleva décadas negando: “Hay que generar riqueza, si no hay riqueza, no hay justicia social y todo lo demás es un cuento, ¡…un cuento!”
Y cierro este texto con el ejemplo de discurso político cifrado más hermoso de la semana pasada. El director del Metro, Adrián Ruvalcaba, no quiso decir que se había inundado la estación, dijo simplemente que se había registrado “ingreso de agua proveniente del exterior”.
Aquí le va mi respuesta cifrada para el secretario, para el presidente y para el director:
No, no somos tan, tan, eso que ustedes piensan que somos.