Deportes

Nunca dejes de creer en ti. Elijah campeón

Los favoritos de la Nacional, los Seattle Seahawks, se proclamaron campeones del Super Bowl LX al vencer 29-13 a los exitosos New England Patriots de la Americana, en un defensivo juego disputado en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, California, casa de los 49ers de San Francisco.

Una tarde noche con los ojos del mundo en la costa oeste, pero más allá de lo deportivo y los afamados comerciales publicitarios, todos tenían la especulación de cómo sería el denominado “Baile Inolvidable” de la actuación de Benito Antonio, Bad Bunny, en el show de medio tiempo Apple Music, además de quiénes serían sus tan esperados invitados, mismos que fueron Lady Gaga y Ricky Martin, mientras que en la apertura del evento se tuvo la participación de Green Day, Charlie Puth y Brandi Carlile. Más toda la espectacular parafernalia que conlleva esta final de futbol americano profesional estadunidense. Glamour a todo nivel.

Si los de Seattle como franquicia nunca dejaron de creer en ellos para ser campeones, uno de sus integrantes novatos tampoco, y es que su jugador alguna vez cancunense, ganó con ellos el Super Bowl, y nos referimos a Elijah Arroyo, una de sus alas cerradas.

Aunque Arroyo nació el 5 de abril de 2003 en Orlando, Florida, y creció en Palmetto Bay, en dicho estado norteamericano, trasciende que a los siete años, él y su familia por circunstancias de la vida se mudaron al Caribe mexicano, al bello Cancún. Como muchos niños siempre siendo nómadas por el trabajo de los padres, y en este caso su madre Latorri, junto a su papá Salomón Arroyo, como vendedor de tiempo compartido, tuvieron que cambiar de ciudad laboralmente.

Ya en Cancún, cuenta Elijah en diferentes medios, cómo fueron sus inicios en el futbol americano. Con orgullo, dice que aprendió primero el juego en español, lo cual fue fantástico para él, para luego regresar a Estados Unidos y darse cuenta de lo similar que eran las cosas, pues sigue siendo el mismo deporte, sigue siendo futbol americano.

En Cancún tuvo la iniciación formativa de este deporte, al pertenecer al equipo Troyanos del colegio Alexandre y Cesare, que participaba en la Liga infantil y juvenil de la OFASE, desarrollándose ahí por seis años aproximadamente.

“Cuando jugué en Cancún, fue la primera vez que era parte de un equipo de futbol, de una hermandad, y ahí aprendí a desarrollar todas mis habilidades; jugaba todos los días, hice por primera vez los ejercicios de escalera de agilidad, practicábamos, jugábamos tackle football en la playa y nos divertíamos. Todo pasa por algo y terminé aquí gracias a eso.

Esos primeros años son donde realmente construyes tu confianza como jugador. Ahí descubres quién eres en el campo, y para mí, eso nació jugando en México… Jugar allá me convirtió en un jugador de equipo, alguien que piensa primero en los compañeros y no solo en las estadísticas”, expresó en entrevistas el novato de los Seahawks.

Ya en la alta competencia, jugó futbol americano universitario NCAA para los Huracanes de Miami, actuaciones que lo llevaron a ser seleccionado en la segunda ronda del Draft de la NFL con los del estado de Washington. Previamente estuvo jugando en la secundaria (High School) en Frisco, Texas, pero siempre sin olvidar que sus inicios fueron en Quintana Roo.

Arroyo ha expresado muchas veces su apego a la cultura mexicana, al idioma y a la gastronomía, elementos que marcaron su infancia. México es parte de su identidad fuera del emparrillado, y es que reveló a la prensa que veía “El Chavo del 8” y que su platillo favorito son los tacos al pastor.

Elijah Arroyo es una joven promesa deportiva con raíces mexicanas. Es un ejemplo, un triunfo que inspira, demuestra que los sueños se alcanzan con disciplina y trabajo, y que el talento también se forma desde casa con el apoyo de la familia.

Hoy, con 22 años y siendo ala cerrada de los Seattle Seahawks, ya cuenta con un anillo de Super Bowl, un ejemplo y orgullo, podríamos decir que de Cancún para el mundo.

Su papá al ser cuestionado en entrevistas sobre la vida de su hijo en el deporte, ha platicado cómo fue su desarrollo inicial: “Cancún es un lugar precioso, las actividades son bonitas, y el desarrollo de los niños para ser integrados en la comunidad es a través del deporte, mis dos hijos eran muy deportistas. En sus escuelas practicaban básquet, soccer, obviamente el futbol americano es muy grande en Cancún, hay muchos equipos, fue una muy bonita experiencia, la convivencia deportiva en México es muy buena. Elijah aprendió mucho qué es un equipo, que son sus hermanos del campo, hermandad”.

Sin duda, esas palabras muestran que sus papás están muy orgullosos, y toda la comunidad de Cancún y México también.

Además, sepa estimado lector que su identidad cultural mexicana viene por su abuelo, que su padre ha dicho que es nativo de Hidalgo y vivió en el centro del país, para luego llegar a Cancún en 1985, donde se estableció.

Por cierto, también fue campeón otro jugador con raíces mexicanas, nos referimos a Julian Love, de posición safety. Pero esa es otra historia diferente.

Enhorabuena a los aficionados a este equipo y a sus nuevos seguidores. De por sí en México es muy practicado el futbol americano, y seguido, con una fanaticada masiva.


Google news logo
Síguenos en
Amador Gutiérrez Guigui
  • Amador Gutiérrez Guigui
  • amador15@hotmail.com
  • Columnista en La Afición desde enero del 2021. Egresado de la Licenciatura de Administración en la Universidad La Salle Cancún. Presidente del Club Deportivo Inter Playa del Carmen de la Liga Premier y Liga TDP, pertenecientes a la Federación Mexicana de Futbol.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.