Yo solo espero que el plan económico que Andrés Manuel López Obrador va a anunciar esta tarde en verdad nos ayude a todos en este país, porque nuestra economía familiar está enfermando a un ritmo mucho más violento que el de los contagios por covid-19.
¿Se acuerda que la semana pasada le escribía, muy emocionado, que por fin veíamos luz al final del túnel porque muchas instancias, entre ellas los bancos, nos estaban ofreciendo su ayuda?
Pues más me tardé en escribírselo que los bancos en sacar las uñas. ¡No lo puedo creer!
Para empezar, la ayuda que ofrecen no es ayuda, es una prórroga de hasta cuatro meses que genera un interés aparte.
Dicho en otras palabras, usted, que ya estaba pagando intereses altísimos, con esto, va a terminar pagando todavía más intereses.
Los bancos no están sacrificando nada. Están haciendo el negocio de su vida.
Por si esto no fuera suficiente, mientras las víctimas financieras del coronavirus negocian sus deudas, los cobradores las siguen acosando por teléfono y hasta en su domicilio como si se tratara de delincuentes de lo peor.
¡Pero adivine qué! Los bancos, para que usted negocie, le piden los documentos que la empresa le dio cuando lo corrieron. Si no, no lo ayudan.
Gracias a nuestras “generosas” leyes del trabajo, un alto porcentaje de quienes laboran en México no son empleados. Trabajan por su cuenta.
¿Qué significa esto? Que no tienen contrato ni prestaciones y que hasta cobran en diferentes razones sociales por mes para que jamás puedan demostrar algo parecido a la antigüedad.
Obvio, cuando los corren, no les dan ni las gracias. Cualquier papel puede ser usado en su contra.
¿De dónde quieren los bancos que sus clientes saquen finiquitos todos hermosos y oficiales para que puedan demostrar que los dejaron en la calle si, en la mayoría de los casos, ni siquiera hubo una liquidación o un último pago? ¡De dónde!
La parte más irritante de esta historia es cuando los ejecutivos de los bancos confrontan a quienes quieren negociar sus deudas con la pregunta: ¿y usted, por qué no está trabajando en otra parte?
Sí, claro, con la cuarentena todo México está en sus oficinas reclutando gente a destajo y cómo no saben qué hacer con tanto dinero, pagan por adelantado.
Es que, de veras, la ausencia de sensibilidad de ciertas instituciones no tiene nombre. Pero, hasta aquí, solo hemos hablado de trabajos formales.
¿Qué pasa con la gente que labora en el campo, en la construcción y en tantísimos lugares, a la que se le paga por semana sobre trabajo realizado, y que como tiene que estar encerrada por la pandemia, no está cobrando ni un peso?
¿Qué pasa con las personas que ayudan en las casas y que, como ahora tienen patrones desempleados, se acaban de quedar sin nada? Ni hablemos de la posibilidad de una gratificación. ¡Sin nada!
Yo no sé si todo esto está pasando por culpa del covid-19 o si el coronavirus se está utilizando como pretexto para cometer cualquier cantidad de injusticias con los trabajadores.
Solo espero que el plan económico que López Obrador va a anunciar esta tarde en verdad nos ayude. Uno ya no sabe qué es peor, si el miedo a que le toque el virus o el miedo a que le toque el recorte. ¿O usted qué opina?
alvaro.cueva@milenio.com