Viene una temporada complicadísima para quienes nos dedicamos a esto.
¿Por qué? Porque tenemos 14 mil contenidos sobre el Mundial de Futbol estrenados y por estrenar.
Mi trabajo, como siempre, va a ser criticarlos. Sólo que en esta ocasión la cantidad de limitaciones legales es tan grande, tan grande, pero tan grande que, la verdad, tengo miedo.
¿Cómo le voy a hacer para analizar todos esos partidos y todas esas producciones originales sin ofender a la FIFA?
Yo soy valiente, terco, creativo pero no me mando solo. Atrás de mí hay jefas, jefes, canales, instituciones. Ni modo que los meta en problemas por jugarle al héroe.
No, pero espérese. Se pone peor: ¿Cómo aplicar un criterio periodístico para criticar los contenidos sobre el mundial frente a tantísimos materiales sin dejar afuera a alguien? ¡Es horrible!
Imagínese usted que una televisora se va a gastar una fortuna en un programa larguísimo que le va a dar trabajo a mucha gente y que le va a ir increíble, que va a dar muchas notas.
¿Y todo para qué? Para que yo, si bien le va, le dedique dos parrafitos. ¡Es un insulto para ellos, para usted y para mí!
Por si todo esto que le estoy diciendo no fuera suficiente, además de estos materiales mundialistas, vamos a tener otros: finales, estrenos, películas, teatro, política, movimientos.
¿A qué horas? ¿En qué espacio? Voy a hacer mi mejor esfuerzo. Se lo juro. Pero si no alcanzo a hablarle de algo, o no alcanzo a hacerlo bien, como me gusta, le ofrezco desde hoy una muy sincera disculpa.
Y ya que estamos en confianza, le voy a pedir un favor: escríbame en la sección de comentarios de mis “posts” de Instagram y de Facebook (@alvarocuevatv) de qué quiere que le escriba para ser más directo, para hacerlo mejor. ¡Gracias!
FINAL
Como es un hecho científicamente comprobable que no habrá manera de escribir de esto en su momento, se lo voy a decir desde ahora:
El viernes 19 de junio a las 18:30 se va a transmitir, por Las Estrellas, el final de la telenovela “Corazón de oro” producida por Pedro Ortiz de Pinedo.
Es uno de los mejores melodramas seriados que se han hecho, en esta década, en este país. En serio.
No me he perdido ni una escena y para que entienda mi nivel de fanatismo: algunos capítulos los he visto dos veces por el puro gusto de verlos.
“Corazón de oro” tiene ese saborcito rico de las telenovelas de familias ricas malvadas de antes tipo “Cuna de lobos” o “Imperio de cristal” pero con un montón de innovaciones de hoy que la hacen emocionante, divertida, única.
Quiero suplicarle con toda la humildad de la que puedo ser capaz que por nada del mundo se vaya a perder este desenlace.
Y aprovechando que faltan menos de dos semanas, que luche con todas sus fuerzas por abonarse a ella o, incluso, si puede, a gozarla desde sus inicios a través de VIX.
Adoro tanto este trabajo que, como pocas veces, sufro para hablar de una pareja protagónica cuando todas esas actrices y todos esos actores están brillando de manera increíble:
Las heroínas y las villanas. Los galanes y los villanos. Las personas maduras y las jóvenes. “Corazón de oro” es una locura a la que le agradezco muchos de mis mejores momentos de unión familiar de los últimos meses.
Ojalá que las cosas fueran como en 1988, como en 1994 o incluso como en 2005 y que yo le pudiera prometer una columna especial o un programa extraordinario sobre el desenlace de esta joya.
Pero eso ya no existe y quién sabe si se pueda. Usted, por favor, créame y no se pierda esto. Le va a gustar. De veras que sí.