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El estreno de ‘Te acuerdas de mí’

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Está mal escrita. Ojo: no estoy diciendo que esté mal producida, mal actuada o que sea un fracaso.

Te acuerdas de mí, la nueva telenovela nocturna de Las Estrellas, está mal escrita y tengo la obligación profesional de denunciarlo para ver si se hace algo al respeto antes de que sea demasiado tarde.

¿En qué me baso para decir que esto está mal escrito? En que no está mal adaptado, en que sus personajes representan una afrenta para el mercado mexicano y en que hasta el título está mal.

Con todo respeto para nuestros hermanos turcos, ellos están en otro momento de la historia de sus telenovelas y allá se manejan otros esquemas morales.

En las reglas de la telenovela mexicana, una protagonista como Vera (Fátima Molina), que anda con un hombre que es un pan de Dios como Julio (Alejandro de la Madrid) y que a la primera calentura le pone el cuerno, no es buena. Es mala.

Y si no andaba con él, ¿para qué le daba alas? ¿Para qué jugaba con sus sentimientos? Esto nunca quedó claro y la dejó peor, como una auténtica maldita.

E, igual, un galán como Pedro (Gabriel Soto) que está casado con una mujer que lo idolatra y que al salir de viaje no sólo se acuesta con la primera muchacha que encuentra, sino que está dispuesto a dejar a su esposa por ella, no es bueno. Es malo.

Aquí no hay pierde. Había matrimonio. Había claridad moral, la claridad inmoral de un hombre que no respeta a las mujeres, que sólo ve por él, por sus emociones y sus instintos.

¿Qué madre de familia mexicana, de las que hacen los ratings, va a estar dispuesta a admirar, a tomar como ejemplo y a apoyar a una chica como Vera?

¿Qué ama de casa de este país, de las que compran los productos que se anuncian en los espacios comerciales de Televisa, va a suspirar, va a adorar, va a tener fantasías con un señor como Pedro?

Perdón, pero esto es básico. Esos personajes merecen sufrir, que les vaya mal, que la vida los castigue. Son una desgracia porque si así está la pareja protagónica, imagínese el resto del universo de esta producción de Carmen Armendáriz.

No sé a usted, pero a mí, como mexicano, no me gusta que hablen mal de mi país como se ha hecho en esta telenovela. No lo puedo permitir por más mal que estemos, por más corruptos que seamos.

Para eso no me siento a ver una telenovela. Para eso tengo las noticias, las series y muchos otros formatos más. ¡No se vale!

E, igual, me parece delicadísimo que nos digan que una industria que está batallando tanto para sobrevivir en nuestra nación, como la del turismo, ahora resulta que está vinculada al crimen organizado.

¡Pues de qué se trata! Aquí hasta la mamá de la protagonista, que se supone que es muy buena y chistosa, acepta dinero sucio por debajo del agua.

¿No se dan cuenta de lo peligroso que es esto? Es telenovela, melodrama, educación sentimental y, peor tantito, educación sentimental en tiempos oscuros y viniendo de dos enormes y exitosísimos ejemplos de lo que es y debe ser la televisión abierta hoy: Vencer el desamor y La rosa de Guadalupe.

Qué pena por el repartazo increíble que está detrás de este concepto, por su magnífica selección de locaciones, por su exquisito diseño de vestuario y por mil y un valores de producción que engalanan esa pantalla, pero cuando la historia tiene broncas, tiene broncas.

¿A qué me refiero cuando le digo que el título de este melodrama está mal? A que le faltan los signos de interrogación.

No es lo mismo Te acuerdas de mí a ¿Te acuerdas de mí? Cuando uno lo pone entre signos de interrogación, es positivo. Cuando no, es negativo. Es amenaza.

Y si usted piensa que exagero, échele un ojo a las guías de sistemas como IZZI. Ahí lo pusieron como pregunta. ¿Por qué en Las Estrellas, no? ¡Porque está mal escrito! ¡Porque no se entiende lo que nos quieren decir!

Invito al equipo creativo de este proyecto a que recapacite tal y como lo hizo el de Imperio de mentiras y a que corrijan la adaptación.

Me preocupa que a todo el horror que le acabo de describir y que fue el que padecimos durante los primeros seis capítulos de esta historia, se le sume algo peor ahora que “pasaron los años” y que los protagonistas pintan para hacer cosas todavía más negativas. ¿O usted qué opina?


alvaro.cueva@milenio.com

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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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