El futuro ya llegó. Es Cruella, la nueva película de Disney que a partir de hoy usted puede ver tanto en las salas cinematográficas como en el acceso premium de Disney+.
¿A qué me refiero cuando digo que el futuro ya llegó? A que Cruella representa un parteaguas no sólo en la historia de Disney, en toda la historia del entretenimiento global.
La razón es muy simple: Cruella reinventa el pasado de uno de los más grandes clásicos del cine mundial, abre un montón de posibilidades y lo catapulta hacia un porvenir increíblemente luminoso, mágico y positivo.
Si Walt Disney viviera se sentiría muy orgulloso de esta película.
¿Cuál sería la diferencia entre Cruella y antecedentes tan exitosos como Maléfica?
Que aquí sí se consigue borrar las barreras entre el bien y el mal, entre la venganza y la justicia, entre la densidad y la diversión.
Maléfica vale mucho, pero Cruella es la culminación de algo que terminará por divertir a millones de familias hoy y mañana, y que al mismo tiempo inspirará a las nuevas generaciones.
Como seguramente usted sabe, Cruella es una especie de precuela de La noche de las narices frías de 1961 que en los años 90 se transformó, gracias a la genialidad de Glenn Close, en una obra de arte titulada “101 dálmatas”.
El acento está puesto en el personaje de Cruella De Vil, la malvada.
¿Cuál es la nota? Que lo que antes era una villana políticamente incorrecta por defender el maltrato animal, ahora es una mujer empoderada, divertida y con un espíritu familiar.
¿Qué significa esto? ¿Que se acabó la diversión? ¿Que La noche de las narices frías dejará de tener villana?
¡No! Significa que ya no podemos entender la vida como antes, que ya no hay personas ni completamente buenas ni completamente malas, que debemos integrar otros elementos para divertirnos sin faltarnos al respeto y que todo esto, que a muchas personas les podrá sonar rarísimo, funciona.
Amo Cruella porque es justo lo que el mundo necesitaba después de un año de encierro, porque es justo lo que las mujeres necesitaban después de tanto dolor, porque es justo lo que la industria cinematográfica necesitaba para garantizar su futuro.
Usted se va a reír, se va a emocionar, se va a conmover. Cruella vale como la mejor de las películas, como el mejor de los videojuegos y le va a fascinar lo mismo a las nuevas que a las viejas generaciones.
Es 100 por ciento Disney con los más profundos valores humanos, con los más entrañables valores familiares y hasta con animales que conquistan nuestro corazón, pero con ese espíritu completamente actualizado.
En Cruella, por ejemplo, además de hablar de la familia “tradicional”, se habla de la familia “por elección”. Eso es un cambio. Eso es apertura. ¡Eso es fantástico!
Y ni le hablo de los valores de producción porque entonces nunca voy a acabar de elogiarla.
Todo el diseño de arte de Cruella es como para el Oscar. No hay manera de ver ese vestuario, ese maquillaje, esos peinados, y de no ser feliz.
Pero cuando usted escuche el soundtrack, flotará de placer. Se lo juro. Es de las mejores selecciones musicales que he escuchado en toda mi vida.
A propósito de vidas, la vida de Emma Stone jamás volverá a ser la misma después de este personaje.
Emma ya entró a la posteridad, ya es parte de la nueva cultura pop y a su lado, la gran Emma Thompson, que interpreta a un personaje suculento, exquisito, magistral.
Luche con todas sus fuerzas por ver Cruella de Disney, pero hágame un favor: quédese hasta los créditos finales. Su vida cambiará. Se lo juro. ¡Gracias!
alvaro.cueva@milenio.com