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Miércoles , 20.03.2019 / 12:12 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

Christian Bach y Canal Once

Álvaro Cueva

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Perdón por escribir hasta ahora de la muerte de Christian Bach pero todo fue tan inesperado que no pude publicar antes. Christian fue un ser humano excepcional tanto desde la perspectiva personal como desde la profesional. ¿Cuántas estrellas conoce usted que, como ella, hayan hecho pausas en su carrera para atender a sus hijos? ¿Cuántas figuras públicas conoce usted, de esa generación tan castigada por los escándalos y la mala vida, que, como ella, hayan cuidado con tanto rigor su familia, su matrimonio y su imagen?

Estamos ante un caso muy especial. Como profesional, Christian fue una leona. Sí, a todos nos consta que era hermosa y buena actriz, pero siempre fue más allá.

Ella experimentó con géneros como el terror (La Chacala) y el thriller (Atrapada), se atrevió a hacer escenas eróticas cuando nadie más las hacía en televisión abierta privada nacional (De pura sangre). Se lanzó al lado de su esposo a producir telenovelas cuando casi ninguna otra actriz lo hacía y lo mismo triunfaba ofreciendo locaciones nunca antes mostradas (Bajo un mismo rostro) que en los más estrictos términos comerciales (Cañaveral de pasiones).

La señora era valiente, congruente, y no le importó renunciar ni a Televisa ni a Tv Azteca con tal de defender sus ideas, sus convicciones. Y le entró a todo: discos, cine, teatro, Miami. Nadie le hizo jamás un homenaje porque era inimaginable suponer que la íbamos a perder tan pronto.¡Qué tristeza! Se nos fue una grande. Vaya desde aquí un fuerte abrazo a su familia, a sus amigos y a sus fanáticos en todo el mundo. Descanse en paz la gran Christian Bach.

Preocupado

Desde hace muchos años, cada vez que Canal Once celebra algún aniversario importante, le escribo una columna o le hago menciones muy elogiosas en radio, televisión y redes sociales. En este 2019 no puedo, porque a pesar del profundo amor, respeto y admiración que siento por esta frecuencia del Instituto Politécnico Nacional, me gana la preocupación.

No me queda claro, ni como crítico, ni como televidente, qué va a pasar ahí con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. A pesar de que el Presidente nombró a un nuevo director, Canal Once sigue operando como en el sexenio pasado. ¿Y? ¿Qué tiene esto de malo si está operando bien? Está mal, porque entonces Canal Once no era la tv para jodidos que dijeron que era en Palacio Nacional. Está mal, porque entonces la cuarta transformación que se estaba proponiendo para esta señal era pura pose. Está mal, porque, con todo y los festejos, en el momento menos pensado, llegará alguien a cortar cabezas, a cambiar cosas nada más porque sí y a dejar sin trabajo a decenas de empleados y colaboradores solo por cumplir con un trámite, con un capricho. Yo, como miles de mexicanos, estoy de fiesta por el 60 aniversario de este gran canal público, pero al mismo tiempo estoy de nervios porque ésta podría ser la última celebración alrededor del Canal Once tal y como lo conocemos ahora. Me parece perfecto reconocer todo lo que esta inmensa institución es en todas sus áreas, en todas sus producciones, pero me parecería mejor saber qué va a pasar ahí en materia de contenidos, si le van a quitar presupuesto, si disminuye el apoyo. ¿A usted no?


alvaro.cueva@milenio.com

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