Va a ser la última, pero es la mejor. ¿De qué estoy hablando? De la segunda temporada de la serie “Ted” que ya está disponible en la plataforma Universal+.
Le recuerdo: “Ted” fueron unas películas cómicas maravillosas del escritor (y actor) Seth MacFarlane, el genio detrás de puras cosas buenas como “La vaca y el pollito”, “Johnny Bravo”, “Padre de familia” y “American Dad”.
Eran la historia de lo que sucedía cuando un niño deseaba que su osito de peluche cobrara vida, su deseo se convertía en realidad y ambos crecían juntos hasta convertirse en adultos. ¿Se acuerda?
Las películas de “Ted” eran hilarantes, súper peladas, y en términos de producción, complicadísimas, muy de vanguardia.
Para no hacerle el cuento largo, en Estados Unidos, la plataforma Peacock (la Universal+ de allá), decidió hacer una precuela, pero en serie.
Si usted no la ha visto, no se ha divertido. Ver “Ted”, la serie, es como volver a ser feliz mirando la televisión.
Y lo digo así, en estos términos de nostalgia, porque uno de sus mayores logros es ése: la nostalgia.
“Ted”, la serie”, cuenta la historia de los protagonistas de las películas de “Ted” cuando eran “pubertos” en los años 90.
Si las películas eran chistosas esto es mil veces mejor. Y si le parecían súper peladas, la serie les dice: quítense porque ahí les voy.
Es un agasajo donde llega un punto en donde uno no sabe si se está riendo por los chistes, por los personajes, por las situaciones, por las actuaciones o, de plano, de nervios.
No todos los días uno se ríe viendo nalgas en la tele. ¿Sí me explico?
Lo increíble es que todo está tan bien escrito y, en general, tan bien hecho, que no hay manera de atacarlo. No hay manera de no gozarlo.
Y como es “streaming”, pues tampoco hay manera de escandalizarse. ¡A disfrutar y ya!
“Ted”, la serie, está hecha como las grandes series cómicas de los años 90 tipo “La niñera”, “That’s 70’s Show” y “Mejorando la casa”.
Ojo: esto marca una diferencia brutal con cualquier otro contenido de estreno que se esté ofreciendo en este momento en toda la industria del “streaming”.
“Ted” sí parte de una familia como las de antes (de hecho, se burla de eso) y sí hace reír al estilo “sitcom”.
Lo interesante es que, a partir de eso, pasan puras cosas de ruptura. Le voy a poner un ejemplo sin venderle trama:
¿De qué trata el capítulo uno de la temporada dos? De que el oso Ted (la voz de Seth MacFarlane) y su amigo John (Max Burckholder) se deleitan marcando a una “hot line”.
No tiene usted una idea de todo lo que pasa a partir de algo que, por obvias razones, antes hubiera sido imposible de poner en televisión.
Además de que funciona como un ejercicio de viaje en el tiempo porque, a ver, ¿cuántas chicas y cuántos chicos de hoy saben lo que era una “hot line”?
Por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente, aquí hay algo como para correr a darle un premio a las amigas y a los amigos de Universal+: no es telenovela.
O sea, no lleva una continuidad como la de las dizque series de ahora. Usted no necesita ver la temporada uno para entender la dos. Es más, ni siquiera necesita ver los capítulos en orden. ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Las amo! ¡Los amo!
Felicidades a todas y a cada una de las actrices, y a todos y cada uno de los actores que participan en este proyecto. Imposible verlos y no volver a sentir la magia de títulos tipo “Malcolm in The Midle” (2000). Ése es el tamaño.
Luche con todas sus fuerzas por ver la segunda y última temporada de “Ted”, la serie, en Universal+. Le juro que algún día será de culto. Le va a gustar. De veras que sí.