Espectáculos

La justicia y 'La casa de los espíritus'

La justicia existe. “La casa de los espíritus”, la nueva serie de PrimeVideo, es un acto de justicia para Isabel Allende, para Eva Longoria, para Alfonso Herrera y para mucha gente buena que desde hace años merecía lo mejor.

En los años 80, mis “amigos” se burlaban de mí cuando me veían leer a Isabel Allende. Decían que era literatura femenina. Por tanto, literatura de segunda.

Decían que era una mala imitadora de Gabriel García Márquez, que todo lo que había logrado era porque era pariente de Salvador Allende. Odio total.

Luego, cuando se hizo la película de “La casa de los espíritus”, en los años 90, peor tantito. A pesar del reparto, de la dirección y del derroche, nos quedó a deber.

Eran los tiempos en los que nuestra región era incapaz de producir contenidos a la altura de Hollywood. Si queríamos trascender, nos teníamos que poner en sus manos.

Eva Longoria es una guerrera de la producción. Todo el mundo la conoció como una de las inolvidables protagonistas de “Desperate Housewives”, una de las series más importantes de los años 2000.

Pero pocos se dieron cuenta que, desde entonces, la señora se la ha pasado luchando por crear, por innovar, por dar oportunidades.

Tengo la impresión de que jamás se le dio el lugar que merecía entre los grandes por ser mujer, por ser hermosa y por ser latina. Le batalló.

Alfonso Herrera es uno de los mejores actores de su generación, alguien que ha trabajado con los más importantes del mundo, un orgullo de México.

¿Cómo es posible que no pese, a nivel opinión pública, igual que Diego Luna o que Gael García Bernal si tiene casi la misma edad?

Es posible porque él, a diferencia de Diego y de Gael, sí llegó a los cuernos de la luna haciendo telenovelas, haciendo “Rebelde”, en lugar de haberse ido con los directores del viejo nuevo cine mexicano.

“La casa de los espíritus”, la nueva serie de PrimeVideo, es un acto de justicia para Isabel Allende, para Eva Longoria, para Alfonso Herrera y para mucha gente buena que desde hace años merecía lo mejor.

A diferencia de la pésima adaptación que el equipo de Salma Hayek hizo de “Como agua para chocolate”, aquí sí hubo respeto para la obra, para la autora y el resultado va más allá de lo prodigioso.

¿Qué decía la gente mediocre de Isabel Allende en los años 80? ¿La despreciaban por ser mujer? ¿Creían que sus letras valían menos porque no habían salido de la pluma de un hombre?

¿Qué decían los machos de Eva Longoria cuando la veían luchando por abrirse paso como productora? ¿Pensaban que no iba a dar el ancho por ser bonita?

¿Qué decían los eternamente “cultos” defensores del cine mexicano de Alfonso Herrera? ¿Suponían que era menos actor que otros porque él sí había triunfado haciendo televisión?

¡Pues tómenla todos! “La casa de los espíritus”, la serie, es una obra maestra.

Isabel Allende es una diosa de la literatura hispanoamericana, Eva Longoria ya puede decir que es una de las mejores productoras del mundo y Alfonso Herrera está haciendo una actuación digna del Oscar.

¡Atención directoras y directores de México y de todas partes! ¡Atención!

La justicia existe y usted tendría que estar muy mal para perderse este acontecimiento cinematográfico.

Luche con todas sus fuerzas por ver ya, ya, pero ya, “La casa de los espíritus” en PrimeVideo. Le va a gustar. De veras que sí.


Google news logo
Síguenos en
Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.