En México, la supervisión escolar es vista como un eje articulador de distintas participaciones y actuaciones en el campo educativo, que exige una revisión de las concepciones, roles, organización y funcionamiento que orientan su dinámica cotidiana; además de discernir y analizar el sistema de relaciones y tradiciones que le han impedido una trascendencia hacia los requerimientos actuales que plantean los procesos educativos.
La supervisión escolar se concibe, no solo como el nexo inmediato con la estructura institucional superior, sino también como una estructura con procesos propios dada su especificidad, dentro del sistema educativo, entonces no se puede referir a ella como un espacio aislado, pues está inserta en los acontecimientos, los procesos, con los sujetos participantes y sus relaciones y esto demanda verla como un espacio incluyente y gestor de otros procesos.
La supervisión escolar se reconoce como un espacio conformado por múltiples acontecimientos, complejidades, necesidades, esto nos demanda aprender a reconocer y revisar dichas complejidades con el rigor crítico necesario para ser capaces de proponer las alternativas atendiendo las condicionantes y exigencias de futuro que los sujetos participantes nos propongamos.
Desde ésta perspectiva, la supervisión escolar, como la institución encargada de la administración de varias escuelas, tiene la posibilidad de modificar la estructura de relaciones y funciones institucionales que desarrolla, para dar atención más pertinente a las necesidades de una población escolar heterogénea, en un compromiso de responsabilidad compartida con directores y docentes bajo su jurisdicción. Vista así, dentro de elementos contextuales más amplios, permite entender el entrecruzamiento que tiene con otras instituciones y comprenderla como parte de un sistema social por el cual se ve determinada y que se manifiesta en la actuación de los sujetos que la involucran. La función de “nexo” que debe cumplir, no le es asignada a ningún otro actor del sistema educativo, y es a través de ello como se piensa que le da cierta fluidez a los requerimientos de las políticas educativas implantadas en todos los órdenes, incluido el curricular.
Para entender cómo se llega a la idea de nexo, es necesario recordar que históricamente, la inspección se llevó a cabo en ámbitos muy heterogéneos. En ellos, el inspector era un empleado que tenía a su cargo la vigilancia en el ramo en que se desempeñaba. La Real Academia Española, incorporó el término inspección a principios del siglo XVII tomado del sustantivo verbal, procedente de spicio, inspectio, inspectionis: mirar hacia adentro o por dentro, mirar con sentido escrutador, investigador, analítico, que pretende llegar al fondo, a la esencia de las cosas.
El término supervisión deriva de dos voces latinas: super –que significa “sobre” – y visio –que hace referencia a la “acción de ver” –. De esta manera, el término sintetiza la acción de mirar desde arriba, desde lo más alto, desde una perspectiva amplia y que permite percibir todos los lados del sistema. Por su parte, el uso del término inspección era habitual en el contexto educativo europeo, en el que aparece ligado al significado de vigilancia y control del cumplimiento de las leyes que regulan las instituciones sociales creadas por los Estados o por la Iglesia, mientras que el sustantivo supervisión es un anglicigismo americano muy extendido en los países de Iberoamérica.
En el contexto internacional, se describe la función del inspector como una función de control y balance, de comparación entre lo planeado y lo producido. El control se ejerce en distintos ámbitos: administrativo, legal, financiero, técnico y metodológico. Desde esta perspectiva, en México la Inspección escolar fue inicialmente agencia de fiscalización de las labores instructivas encomendadas a los maestros; más que función docente, fue institución de control administrativo, sin más facultades que las de vigilar el funcionamiento de las escuelas dentro de los estrechos cánones que al Estado entonces interesaban. Como se puede advertir, la supervisión se presenta como una acción, que ha generado que se le identifique en función del control y vigilancia que ejerce, además de la cercanía al poder del Estado, o en el caso específico, al mantenimiento del statu quo en educación, sin embargo, hay coincidencia en considerarla como el eje que impulsa las acciones de mejoramiento y perfeccionismo de los planes y programas de estudio; su papel fundamental es el de determinar situaciones, descubrirlas y emitir juicios sobre cómo debe procederse.
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