Política

Hay morada para quien quiera

  • En Corto
  • Hay morada para quien quiera
  • Alejandro Maldonado

Se mueve con dificultad y cuando sonríe se le ilumina el rostro. La mujer hispana entrada en años es viuda. Vive en una “traila” desvencijada con su hija y su nieta en un pequeño pueblo fronterizo con México. Resulta claro que la vida no le ha presentado su mejor cara. Sin embargo, en algún momento ella decidió recibir a Cristo en su corazón. Eso no hizo que los problemas y adversidades desaparecieran; pero esta mujer, en medio de sus tribulaciones, encontró descanso, ánimo, esperanza y seguridad eterna.

No sé los detalles, pero una organización de cristianos que se relaciona con iglesias a lo largo y ancho del país le ayuda ahora a construir una vivienda digna; y tengo el gusto de ser parte de un grupo de ocho personas que viajamos esta semana para trabajar en su edificación. Mis compañeros no hablan español, y mi inglés es por demás defectuoso; pero nos une el mismo propósito.

Ciertamente resulta alentador el ver que en muchas partes del mundo hay agrupaciones tratando de ayudar a cuantos pueden en distintas vertientes; y al mismo tiempo es evidente que estos esfuerzos nunca son suficientes.

Sin embargo, hay esperanza para el futuro y no es de carácter temporal sino eterna. Jesucristo dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, se los hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para ustedes”, Juan 14.2.

¿Te imaginas? Dios mismo preparándote un lugar para estar con Él por toda la eternidad. Un sitio llamado Cielo. Pero más allá de que las edificaciones sean impresionantes, -la Biblia enseña que en el Cielo las calles son de oro-, lo mejor es que es un lugar sin dolor, ni llanto, ni enfermedades, ni sufrimientos, ni angustias, ni luchas, ni tentaciones, ni pecado, ni muerte. Un lugar en donde Dios lo llena todo.

Lo maravilloso es que cualquiera que decida creer en Cristo y recibirle en su corazón adquiere gratuitamente el derecho de estar allí. Así que sin importar lo lejos que te sientas de Dios, o lo bajo que hayas caído, debes saber que Él te quiere a su lado. Y aunque a Él le costó todo, Jesús pagó ya el precio para que tengamos una eternidad de gozo. Ven a Él tal como estás. Acepta su perdón, y recíbele en tu corazón. Él hará en ti y por ti, lo que nunca podrás por ti mismo. Solo cree y verás.

Alejandro Maldonado


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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