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Etemenanki

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  • Alejandro Maldonado

Su base era cuadrada y medía 91 metros de lado. Según Heródoto, tenía siete pisos escalonados y la subida se hacía por fuera mediante escaleras en espiral. Este zigurat babilónico, descubierto en 1913 por el arqueólogo alemán Robert Koldewey, significa en acadio “Casa o Templo de la fundación del cielo y la tierra”.

Una tablilla del siglo VI a. C. (estudiada por expertos y mostrada por el Instituto Smithsonian) reproduce una estructura idéntica a la Torre de Babel y registra que personas de todas las regiones del Oriente Medio acudieron a edificarla, lo que concuerda con el relato bíblico. Estudios recientes indican que su altura alcanzó entre 60 y 91 metros y que su reconstrucción tardó alrededor de 43 años. Su propósito era “conectar el cielo y la tierra” en sentido espiritual, pues estaba dedicada al dios Marduk en la antigua Babilonia, (hoy Irak).

Génesis 11:1-9 da cuenta de su historia: el intento humano de alcanzar “el Cielo” acabó en fracaso. Dios “confundió su lengua” (pues todos hablaban un mismo idioma) y “los esparció sobre la faz de toda la tierra”.

Esto evidencia que todo esfuerzo humano por llegar al Cielo es inútil. Podemos pasar la vida como religiosos, cumpliendo ritos, ceremonias y peregrinaciones, tratando de vivir moralmente, pero nada nos conectará con Dios ni nos conducirá al Cielo. Pablo, el ultra religioso convertido al cristianismo, lo expresó claramente: “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley; por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gálatas 2:16).

Dios ya hizo todo para conectarnos con Él y su Cielo. Nuestra parte es creer en Jesucristo. Él fue nuestro sustituto: En la cruz tomó nuestro lugar, recibiendo el juicio y castigo que merecían nuestros pecados, para reconciliarnos con Dios.

Él te conoce por nombre. No ignora tus heridas, fracasos, sufrimientos, angustias, desesperanza o culpa. Te creó y te ama. Por eso no quiere dejarte en la condición en que te encuentras. No te pide que “hagas algo”, sino que creas que Él ya lo hizo todo por amor a ti en la cruz. Decide creer en Jesús ahora. Pídele que te salve y te dé nueva vida, y lo verás.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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