Política

¿Éxito?

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  • Alejandro Maldonado

Mi nuera tiene esta frase frente a ella, en su oficina, como constante recordatorio. Es breve, pero contundente: “No hay mayor fracaso que tener éxito en las cosas que no importan en la eternidad”. F. Chan.

El Rey del Pop, Michael Jackson, murió en 2009 con deudas reportadas de 400 a 500 millones de dólares. Su vida estuvo plagada de acusaciones, juicios, adicción a medicamentos, cirugías extremas, aislamiento y una infancia robada por la fama.

Whitney Houston, una de las cantantes más exitosas y ricas de la historia, murió en 2012 por ahogamiento accidental relacionado con drogas, tras años de adicción severa al crack y la cocaína, matrimonios tóxicos y una carrera en declive.

Judy Garland, estrella de “El mago de Oz”. Murió en 1969 por sobredosis accidental de barbitúricos, con deudas millonarias con el IRS y luchando toda su vida contra adicciones y problemas mentales.

Howard Hughes, uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo; aviador, inventor, magnate y cineasta, murió en 1976 en condiciones deplorables: Aislado, con TOC severo, adicto a analgésicos y sin contacto humano real.

Elvis Presley, “El Rey del Rock”, murió en 1977 por sobredosis de medicamentos recetados, con obesidad extrema, adicciones y una vida controlada por su entorno, en gran aislamiento emocional.

Marilyn Monroe, ícono de la belleza femenina, famosa, adinerada y poderosa, en sus últimos años consumía cantidades alarmantes de anfetaminas y sedantes mezclados con opioides y alcohol. Antes de su muerte, en 1962, pasó por hospitalizaciones psiquiátricas, despidos y divorcios.

Es fácil perderse sin importar nivel económico, educativo, social, o cultural. Lo es, porque muchas veces estamos dispuestos a pagar cualquier precio con tal de lograr nuestros objetivos o propósitos, sin detenernos a considerar las consecuencias para nosotros y para otros.

Dios no nos creó para vivir independientes de Él. No es una cuestión religiosa, sino relacional. Todos necesitamos de Jesucristo, pero no todos lo reconocemos. Sin Él en nosotros, la vida carece de sentido y propósito. Sin embargo, Él es paciente con todos, pues no quiere que te pierdas (2ª Pedro 3:9). No esperes más y pídele ahora mismo, con tus propias palabras, que te perdone, te salve, te libere y te dé nueva vida. Jesús te ama y anhela.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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