Política

Vapor

  • En Corto
  • Vapor
  • Alejandro Maldonado

«Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad» (Eclesiastés 1:2). La palabra “vanidad” en el texto original es hevel, que literalmente significa “vapor”, “aliento”, “niebla” o “soplo”. No se refiere al orgullo o al narcisismo moderno, sino a lo efímero y frágil de la existencia: Como el vapor que sale de la boca en un día frío y al instante desaparece.

¿No es esa la síntesis de la vida humana? Nacemos sin nada, luchamos por alcanzarlo todo y al final lo dejamos todo para morir sin nada. «¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece» (Eclesiastés 1:3-4).

Nada es realmente nuevo. Orgullo, envidia, codicia, lujuria, corrupción, guerras, injusticias y anhelos insatisfechos han acompañado a la humanidad desde siempre. «¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. Nada hay nuevo debajo del sol» (Eclesiastés 1:9).

La monotonía es constante Los ríos siguen corriendo al mar sin llenarlo jamás. El ojo nunca se sacia de ver, ni el oído de oír. Buscamos plenitud en la siguiente pareja, el nuevo empleo, la casa, el auto o las vacaciones, pero lo nuevo pronto envejece y volvemos a sentir el mismo vacío.

Salomón no escribió desde la frustración del fracaso, sino desde la saturación del éxito. Fue el hombre más sabio, rico y poderoso de su tiempo. Tuvo sin límite sabiduría, riqueza, placeres, mujeres y proyectos grandiosos. Probó todo lo que el corazón humano puede desear. Y aun así, su veredicto fue tajante: «Vanidad de vanidades, todo es vanidad».

Lo más duro es que demuestra que incluso las cosas buenas -sabiduría, trabajo, amor y placer- se vuelven vacías cuando las convertimos en el centro de nuestra vida.

Después de este exhaustivo experimento, Salomón llega a una reveladora conclusión: «El fin de todo el discurso oído es: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre» (Eclesiastés 12:13).

No es una frase religiosa vacía. Es el resultado de un escrutinio lógico. Necesitamos a Jesucristo. Solo él ofrece y garantiza una nueva vida, esperanza, propósito y perdón. El rescate de esta vida marcada por la “vanidad” lo realizó Jesús en la cruz. Y ese regalo te lo ofrece ahora mismo, mediante la fe depositada en Él.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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