Política

El impoluto sinaloense

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M+.- Creo que el título de esta columna incurre en el defecto lógico de ser un oxímoron, una “figura retórica que combina dos palabras con significados opuestos en una misma expresión”. Como si alguien dijera el “razonable tabasqueño” o el “pacífico Napoleón”. 

Pero juzguen ustedes el personaje al que me refiero, según sus propias palabras. 

“He sido objeto de una atroz embestida mediática de calumnias y de imputaciones sin sustento fáctico ni legal alguno. Las acusaciones que se me formulan por una oficina del gobierno de Estados Unidos son falsas. Hoy queda claro que se trata de un ataque promovido desde la ultraderecha, con la pretensión de menoscabar la soberanía nacional y estigmatizar al movimiento de transformación a favor de los pobres más importante del continente”.

Estas son las palabras con las que rompió su silencio de sesenta días el prófugo no prófugo, escondido no escondido, gobernador exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

Debo confesar que me hipnotiza el autorretrato involuntario que hay en estas palabras. En cuanto acaba uno de leerlas, sabe que el autor miente, que el ser humano que se describe ahí es imposible, que es imposible la existencia de un político sinaloense al que “la ultraderecha” (sic) haya acusado para “menoscabar la soberanía nacional” (sic), y o “estigmatizar (sic) al movimiento de transformación a favor de los pobres más im-portante del continente (recontrasic)”.

Todo eso dice ser el imposible Rocha Moya, el político sinaloense al que la ultraderecha infama por las más heroicas de las razones.

El poder retórico de las palabras de Rocha Moya es enorme: apenas las dice, son falsas. Apenas se leen, significan lo contrario de lo que dicen. 

La disparidad entre el retrato que Rocha Moya hace de sí mismo y lo que Rocha Moya es, salta a la vista. No tiene el efecto buscado; confirma, esquizofrénicamente, lo que niega.

Por la esquizofrenia del exgobernador no hay nada que temer. No la padece, sabe muy bien quién es y lo que ha hecho. Sabe que miente, miente a sabiendas. Su cinismo es esférico, como lo muestra el mismo texto en que se describe a la vez como víctima de una persecución y como paladín de un movimiento.

El impoluto sinaloense Rocha Moya miente como habla. Esa es su impoluta verdad. 


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Héctor Aguilar Camín
  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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