Todos disfrutaremos el puente de este fin de semana.
Para quienes no sepan qué se celebra, se conmemora el nacimiento de Benito Pablo Juárez García. Y no es el día 16, como a veces se piensa, sino el 21 de marzo, misma fecha en que inicia la primavera.
Juárez fue quizá uno de los emprendedores políticos mexicanos más arriesgados y atrevidos, con mayores alcances y también con más desventajas que haya visto nuestra historia.
A sus grandes emprendimientos —como las Leyes de Reforma, que siguen vigentes hasta nuestros días— les debemos instituciones fundamentales como el matrimonio civil y la lectura de la Epístola de Ocampo, que aún hoy se pronuncia en muchas ceremonias civiles.
Enfrentó al menos dos guerras —o más—. La primera, siendo presidente constitucional, contra los conservadores entre 1858 y 1861, en la llamada Guerra de Reforma o Guerra de los Tres Años.
Durante ese periodo tuvo que abandonar la capital y recorrer buena parte del país mientras era perseguido por sus adversarios. México quedó dividido en dos facciones.
Finalmente, en 1861 los liberales derrotan al gobierno conservador encabezado por Miguel Miramón, antiguo cadete del Colegio Militar y sobreviviente del episodio de Chapultepec, quien años antes había compartido formación con Leandro Valle, aunque terminaron en bandos opuestos.
Cuando Juárez se disponía a gobernar México con cierta estabilidad, el Segundo Imperio francés, encabezado por Napoleón III, sobrino de Napoleón Bonaparte, decidió intervenir en México impulsado por sus ambiciones expansionistas.
En 1863, Juárez tuvo que abandonar nuevamente la capital y recorrer el país manteniendo la presidencia de forma itinerante mientras las tropas francesas avanzaban.
En 1864 llegó Maximiliano de Habsburgo para gobernar México bajo un régimen imperial.
Aquella etapa terminó en 1867, cuando Maximiliano fue derrotado en el Cerro de las Campanas por el ejército republicano encabezado, entre otros, por Mariano Escobedo y Porfirio Díaz.
Gracias a su valentía y a su defensa de la soberanía nacional, fue reconocido a nivel internacional.
En Colombia se le otorgó el título de “Benemérito de las Américas”, y el escritor francés Víctor Hugo lo llamó “salvador de la libertad de América”.
Para emprendedores, querido lector: Don Benito Juárez.