Llegó el día de cobrar la renta y la inquilina seguía sin reportarse. Habían pasado ya varias semanas sin que respondiera y tenía varios pagos pendientes.
“Mi madre murió”, respondió al fin su hijo. “Pero yo le puedo seguir rentando”, propuso.
Sin embargo, eso nunca pasó. Después de meses de atrasos y exigir el pago, el propietario se presentó y se encontró a otro inquilino en el domicilio.
“A mí me rentan, pero si usted es el dueño, le pago. No quiero irme, estoy muy cómodo aquí”, respondió nervioso.
Entonces el propietario firmó un contrato con el nuevo inquilino, que de inmediato le empezó a pagar la renta. Bastaron un par de meses para que reapareciera el hijo de la inquilina fallecida, que no había recibido pagos en ese tiempo. Y coludido con uno de los administradores del edificio, irrumpió acompañado de maleantes, para cambiar chapas y amenazar al inquilino.
“O me pagas a mí o te saco”, le dijo.
El inquilino avisó por mensaje al propietario legítimo, que de inmediato pidió apoyo a la alcaldía y a la policía de la Ciudad de México para que documentaran el despojo en flagrancia. Pero cuando llegaron ya se habían ido los delincuentes. El inquilino, nervioso, sólo dijo que todo era un malentendido.
El propietario denunció el despojo ante la Fiscalía de la Ciudad de México. Ya pasó más de un año y sigue con la propiedad invadida. Con un inquilino que puntualmente le paga renta a un delincuente.
El caso evidencia lo que se ha vivido en el Condominio Insurgentes de la colonia Roma, del que distintas mafias han intentado apoderarse. Pero es sólo una muestra de lo que enfrentan miles de personas en México. En muchos casos, por la inacción de las autoridades, y en otros, por su complicidad.
La semana pasada, el gobierno de la CdMx actuó frente a la evidencia que antes había desestimado. Gracias a los bloqueos, reclamos y la cobertura mediática, un grupo de vecinos de la colonia Del Valle logró que se desarticulara una red que invadía sus casas.
No olvidemos el caso de la señora Carlota en el Estado de México, que sacó a balazos a quienes la despojaron de una casa. Los terminó matando y enfrentando un proceso en su contra ante la desesperación de quedarse sin lo que le pertenecía.
¿Qué es lo que deben hacer los demás afectados para que les hagan caso?
Las autoridades deben actuar masivamente, no sólo cuando les conviene. Y así enviarán un mensaje claro, para que los delincuentes dejen de sentir que tienen permiso para robar… casas.