Política

Palestinos y judíos

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Gil no dejará pasar el vergonzoso momento que vivió la Ciudad de México en el cual un grupo de sesenta o cien fanáticos ignorantes (sinónimos) caminaron por la calle de Masaryk, allá en Polanco, gritando “¡Fuera judíos de México!”. Se dicen simpatizantes de la causa palestina, pero en realidad no entienden nada y todo lo confunden.

Los ataques terroristas contra la población civil de Israel no aceptan más que la condena y la indignación; la respuesta homicida y desproporcionada de Netanyahu y los suyos no aceptan más que la condena y la indignación. Israel y Netanyahu no son sinónimos; Hamás y Palestina no son sinónimos, pero está por demás, no gastemos palabras en el teclado.

Gil piensa que en los libros hay respuestas a algunos asuntos de la vida de todos los días. Un breve ensayo, Las cuentas aún no están saldadas (Siruela, 2021), revela lo que pensaba Amos Oz del conflicto de Israel con Palestina. Con un prólogo de David Grossman, estas páginas son parte de una conferencia que Oz pronunció en junio de 2018 en la Sinagoga Cymbalista y Centro de la Herencia Judía de la Universidad de Tel Aviv y es un desprendimiento de su texto Queridos fanáticos. Cuenta Grossman que en el último encuentro que tuvo con Oz éste le dijo: “El arquitecto del cuerpo es un genio, pero el contratista escatimó en los materiales”. Ya estaba muy enfermo cuando Oz le dijo a Grossman: “No me compadezcas. He tenido una gran vida. Mucho mejor de lo que podía imaginar. Tengo unos hijos cariñosos, tengo a Nili, mi querida esposa. Mis libros se leen en todo el mundo. He recibido mucho más de lo que se puede pedir a la vida”.

***

Yo creo que en el fondo de sus corazones, la mayoría de los israelíes sabe que hay que realizar la operación quirúrgica y hacer dos Estados. Pero es difícil, doloroso, es desagradable, tal vez sea mejor posponerlo, habrá una guerra civil, habrá disturbios, habrá sangre, ¿por qué tantas prisas? Cuando los árabes nos matan, nos bombardean, y nos queman, entonces no hay con quién hablar. Cuando están tranquilos y no hacen nada, entonces, ¿para qué hablar? ¿Tan mal andamos?

***

Los árabes palestinos libran contra nosotros dos guerras simultáneas, no una tras otra de manera alternativa sino simultáneamente. Una es por completo justa, y la otra es malvada y perversa. La guerra totalmente justa es la guerra por el derecho del pueblo palestino a ser un pueblo libre en su tierra. Sin opresión, sin esclavitud, sin puestos de control, sin humillaciones, sin expoliaciones, sin usurpaciones, sin matanzas. Cualquier persona decente, aunque no esté de acuerdo con los métodos, diría que es una causa justa. Pero de manera simultánea, el pueblo palestino libra también una guerra para que nosotros no tengamos derechos a ser un pueblo libre en nuestra tierra. Para que nosotros no tengamos lo que ellos exigen para sí mismos.

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Y nosotros lo mismo. El pueblo de Israel en el Estado de Israel libra una guerra completamente justa, que es la base del pensamiento sionista: ser un pueblo libre en nuestra tierra. No tener dueños ni señores. No ser una minoría. Que nos persigan, que no nos discriminen, que nos humillen. Pero, al mismo tiempo, libramos una guerra porque queremos dos habitaciones más en la casa, a costa del vecino.

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Y aquel hombre me dice lo siguiente: me dice: ‘Quiero que sepas que no me interesa quién tenga el control de Palestina. Yo no quiero expulsar a los judíos. No quiero vengarme de ustedes, yo lo que quiero es mi casa de Lifta. Quiero que sepas que no tendrán descanso mientras no recupere mi casa de Lifta. Es mía. No permitiré que nadie se la quede. No permitiré que haya paz, ni permitiré que haya ningún acuerdo, si no recupero mi casa de Lifta’.

Estás enfermo, le dije, y también diagnostiqué la enfermedad: aquellos de ustedes que tengan estudios de medicina o de enfermería tomen nota. Estás enfermo de reconstritis. Estás buscando en el espacio físico algo que se te perdió en el tiempo.

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Todo es muy raro, caracho, como diría Oz: “La historia del conflicto árabe-israelí es una tragedia: un conflicto entre dos personas que tienen razón”.


Gil s’en va


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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