Política

Ahora soy rico

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en Rogelio A. González, uno de los grandes creadores de las emociones mexicanas, si de melodrama se trata. Cada vez que Gamés piensa en ese clásico del cine mexicano de título Ahora soy rico, la secuela de Un rincón cerca del cielo, piensa en Morena y algunos de sus conspicuos representantes.

Recuerden: Pedro González, o sea Infante, recurre al hombre al que había robado para comprar las medicinas de su hijo que no se encontraban ni en Dinamarca. Las obtuvo demasiado tarde y el Torito muere en condiciones trágicas.

Gracias a ese hombre bueno, Pedro Infante mejora y obtiene una mejor posición social, pero este cambio trae consigo excesos y perdición. Pobre Marga, lo que tuvo que soportar.

Ahora mal sin bien, Gilga ha leído en sus periódicos de las propiedades que no declaró el director del Infonavit, Octavio Romero Oropeza, ex director de Pemex. Hay sus terrenos buenos y bienes inmuebles por unos 37 millones, tampoco la gran cosa, anjá. Hay sus buenas cuentas por 8 millones, más o menos, y otras propiedades no del todo escandalosas, anjá. O sea, al final unos 47 millones de pesos. 

A Gilga le llama poderosamente la atención (ya quedamos) que a muchos integrantes de Morena les hereden propiedades, dinero, joyas. Romero es uno de esos casos. Además, ganan su dinero trabajando ochenta años. Romero empezó distribuyendo refrescos embotellados de Tehuacán allá en Tabasco. “Es conveniente declarar de nuevo que una parte de mi patrimonio fue adquirido antes de cualquier cargo público y esta declaración patrimonial que hoy presento contiene los mismos bienes inmuebles que declaré en diciembre de 2018”. Vean nada más, y todos sus ingresos repartiendo Tehuacán. Caramba, la vida a veces premia a los hombres trabajadores.

Amílcar

Ahora soy muy rico: Amílcar Olán Aparicio, amigo de la infancia de Andrés López Beltrán, pasó de ser un azulejero, vendedor de muebles de baño a obtener unos 500 millones de pesos en contratos con los gobiernos de Morena, sobre todo en la venta de medicinas. Gil lo leyó en su periódico El Universal en una nota de Pedro Villa y Caña: “El 25 de mayo de 2018, en Tabasco, dos semanas antes de la elección presidencial, Amílcar Olán recibió su primer contrato, el cual marcaría el inicio de varios que firmó en el gobierno de AMLO  y con el de Tabasco, encabezado entonces por Adán Augusto López”.

¿Cómo la ven? Dicho esto sin la menor intención de un albur de azulejos enriquecidos. Del huachicol fiscal luego hablamos.

Noroña

Ahora soy riquillo. El hombre de Cromagnon también ha hecho sus pininos en el arte de firmar algunos contratos que le alcanzan para viajes en primera a donde le dé la gana. Ya va a China para presenciar el encuentro de los partidos comunistas, o como se llamen. También tiene su casa en Tépoz, wey. Doce melones no es la gran cosa, tampoco exageremos. El mismo Cromagnon afirma que no tiene por qué ser austero.

La verdad sea dicha, en Morena les gusta el negocio, el dinero, el contrato. Estos son casos menores para celebrar el 15 de septiembre.

El INE subordinado

La Presidenta respondió a las críticas contra el INE, leyó Gilga en su periódico El Financiero luego de que en la primera fila de la ceremonia oficial del arranque del proceso electoral 2026-2027 estaba sentada la secretaria de Gobernación. Desde hace treinta años no se sentaba en ese lugar un secretario de Gobernación, pues Rosa Icela Rodríguez ocupó su lugar y a mí mis timbres. Así se presentó el INE subordinado al Ejecutivo, es decir a la presidenta.

La presidenta Sheinbaum: “El INE no es una institución que garantice elecciones limpias, esa es la cantaleta que traen ahora”. Antes era “el INE no se toca”, ahora “el INE está muy mal”.

No, por Dios, quién dice eso, el INE está muy bien con Rosa Icela Rodríguez presidiendo el inicio de las campañas. Es que de veras.

Todo es muy raro, caracho, como diría George Bernard Shaw: “El dinero no es nada, pero mucho dinero, eso ya es otra cosa”.


Gil s’en va


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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